martes, 12 de julio de 2011

Extracción y conservación de la leche materna o vuelta al trabajo

La temida “vuelta al trabajo”


Periodo de adaptación:
La vuelta al trabajo es un cambio y como todo cambio conlleva un periodo de adaptación para la madre, para el bebé y para el resto de la familia. Con un adulto se hace más o menos fácil porque existe una comunicación verbal fluida para compartir nuestras inquietudes. Pero en el caso del bebé estas inquietudes las va manifestar de distintas formas y con distintos comportamientos que deberemos atender y entender durante este periodo de adaptación.
Para esto es importante que haya un clima relajado y de tranquilidad y así poder comprender lo que nuestro bebé nos está diciendo.


Organización:
Para poder favorecer este ambiente tenemos que tranquilizarnos nosotras ¿Cómo? Pues con una pequeña preparación.
Saber lo que nos podemos encontrar puede calmar nuestros miedos. Y saber qué es lo que podemos hacer puede incluso hacerlos desaparecer.
En primer lugar hay que organizar esa vuelta al trabajo:
¿Cuánto tiempo estaré fuera? ¿Quién estará con el bebé? ¿Esta persona, vendrá a casa o será el bebé quien vaya? ¿Con que se alimentará? Etc…
Una vez claros estos puntos, una de las cosas que más nos van a inquietar, si es que hemos decido seguir con la lactancia materna, será el tema de la extracción de leche, sobre todo si el bebé está con lactancia exclusiva y a demanda.
¿Cómo me saco la leche?, ¿como la conservo?, ¿Cuánta me saco?, ¿Tendré suficiente? ¿Cuánta cantidad se tomará?, ¿Querrá el biberón?, ¿Dónde me saco la leche?, ¿Cómo la llevo a casa?...Bueno pues a todo esto vamos a responder.

Extracción de leche
En primer lugar sacarse la leche es una técnica, que como cualquier otra necesita un aprendizaje y período de práctica.
Es una técnica que puede ser sensible a nuestros cambios físicos como el estrés, cansancio,…y emocionales como que el simple de pensar en nuestro bebe desencadene el reflejo de eyección.
Por lo tanto sería totalmente erróneo utilizar esta técnica para saber cuánta leche tenemos. Porque la cantidad que extraigamos va a depender de todos estos factores (destreza, cansancio, estrés, tranquilidad, etc…). Y hay que tener en cuenta que el sistema de succión del bebé es más perfecto que cualquier sacaleches.
En segundo lugar una cosa que tranquiliza mucho es tener una pequeña “despensa” cuando nos pongamos a trabajar

¿Cómo me saco la leche?
Medidas higiénicas:
1. Lavarse las manos meticulosamente con agua caliente y jabón
2. La ducha diaria es suficiente para la higiene del pecho
3. No usar jabones antibacterianos, ni lociones o geles con alcohol.
4. Evitar hablar o tocarse la cara, la nariz o la boca con un pañuelo mientras realizamos la extracción.
5. Los recipientes y las partes del extractor deben lavarse meticulosamente con agua caliente y jabón y una vez al día esterilizar.
6. Dejar secar tapados y cubiertos con un paño limpio.

Técnica de extracción mecánica:
1. Lavarse a conciencia las manos con agua caliente y jabón.
2. Buscar el momento y lugar idóneo
3. Realizar un masaje en el pecho y luego una estimulación en el pezón
4. Colocar el pezón centrado en el extractor.
5. Realizar, con la palanca, movimientos cortos y rápidos para crear el vacio
6. Una vez creado el vacio realizar movimientos largos y pausados. No es preciso apretar hasta el fondo, nos podríamos hacer daño.
7. Permanecer unos 5 a 7 min en cada pecho repetir hasta que el flujo de leche sea lento.
8. Guardar y conservar la leche hasta su uso.
a. Relajarse
b. Beber algo caliente o frio
c. Un masaje en la espalda
d. Tener a mano una foto del bebé
e. Un lugar silencioso y privado
f. Masajear, frotar y sacudir


Técnica de extracción manual: (técnica de Marmet)
1. Se coloca el pulgar y los dedos índice y medio en forma de “C” a 3 o 4 cm del pezón.
2. Se empuja con los dedos hacia detrás sin separarlos
3. Se ruedan los dedos y el pulgar hacia el pezón. Rodar no deslizar. 4. Se van cambiando los dedos de posición, para vaciar otras partes del pecho, se deben utilizar ambas manos en cada pecho.
5. Extraer la leche de cada pecho de 5 a 7 min.
6. Masajear, frotar y sacudir
7. Extraer una vez más de 2 a 3 min.
8. Los tiempos son orientativos para una lactancia establecida.

¿Cuándo me saco la leche?
Podemos aprovechar las prácticas para ir almacenando en pequeñas (50ml) cantidades de leche.
Una buena manera de empezar es teniendo el bebé cerca, incluso aprovechar en el momento en que este haciendo una toma. Porque él ya es un experto en provocar esa subida de la leche, que tanto nos cuesta cuando estamos empezando a practicar la extracción. Solo hay que encontrar la postura más idónea para poder hacer las dos cosas, que suele ser colocarnos al bebé en la posición “de rugby”.
Otro momento idóneo será hacerlo entre tomas. No hay que preocuparse por si después le quedará leche al bebé. Claro que si!! (“donde hay siempre queda”). Es más de esta manera no es que le estemos quitando leche, sino que estamos contribuyendo a aumentar nuestra producción. Por ello conviene aclarar que esto se debe realizar cuando la lactancia esté bien establecida.
En los casos en los que nos tengamos que provocar nosotras la subida es muy importante realizar un buen masaje en el pecho, la estimulación del pezón y sobretodo buscar un sitio relajado y estar tranquilas.
Después ya en el trabajo una foto del bebé nos ayudará a provocar la subida y sobre todo la práctica que hayamos adquirido.

¿Cuánta leche le dejo?
No podemos saber a ciencia cierta cuanta cantidad tomará nuestro bebé, si tomará algo, o si nos esperará a que lleguemos. De esto último deberemos poner en aviso al cuidador/a, para que no se alarme ante el rechazo del bebe. Por lo tanto lo más idóneo será dejar la leche almacenada en pequeñas cantidades (aprox. 50 ml) de manera que la persona que queda al cuidado pueda ir descongelando o calentado según las necesidades del bebé.
Una vez hayamos cogido la seguida bastará con la leche que nos saquemos hoy para mañana y la de los viernes la podemos congelar para mantener “la despensa”.

¿Cuántas veces me saco?
Para respondernos a esta pregunta deberemos observar las tomas que normalmente hace nuestro bebé en el tiempo que vamos a estar fuera, para alterar lo mínimo nuestra producción. También tendremos que tener en cuenta el tiempo del que disponemos en el trabajo que a veces no es mucho. Y con todo ello buscar la opción que más se nos ajuste.

¿Cómo conservo la leche mientras estoy fuera de casa?
Podemos utilizar de algún bolso, mochila,... isotérmica donde la podamos mantener a una temperatura óptima, sobre todo para los meses de verano. Y nada más llegar a casa meter la leche en la nevera (nunca en la puerta).

¿Cómo se va a tomar esa leche?
Si el bebé aún está con lactancia exclusiva existen varias formas, taza, biberón, … No intentemos acostumbrar nosotras mismas al bebé al biberón, taza… días antes, porque lo más probable es que nos lo rechace. Podríamos probar que la persona que se vaya a quedar con el bebé lo intente, pero nada tendrá que ver con lo que pasará cuando nosotras no estemos presentes. Podríamos probar ausentarnos las mismas horas que cuando vayamos a trabajar, pero sería cómo acortar nuestro corto permiso de maternidad. Aprovechemos los últimos días de nuestra baja para estar con el bebé y disfrutemos de él, ya que no sabemos cómo reaccionará hasta que se dé realmente la situación. Lo que sí que es bueno es que el bebé se vaya familiarizando con la persona que le vaya a cuidar.
Si el bebé ya ha empezado con la alimentación complementaria, podríamos utilizar la leche extraída con la papilla de cereales de la mañana.
¿Cómo puede reaccionar nuestro bebé a nuestra vuelta al trabajo?
Todo el mundo sabe que cada niño es un mundo y por lo tanto es difícil predecir lo que le va a pasar al nuestro, pero sí que podemos, desde la experiencia, contar lo que se suele dar:
* Algunos rechazan al biberón, prefieren esperar a mamá, (suele ser temporal)
* Aumento de tomas cuando mamá está.
* Piden más atención y contacto de mamá.
* Aumento de los despertares nocturnos debidos a su inquietud por el cambio.
* Sociabilización con otros miembros del entorno familiar.