viernes, 7 de octubre de 2011

Feria 9 de Octubre en Alcoy

Hola:
Nos dirigimos a vosotr@s con el fin de informaros de que mañana 8 de Octubre a partir de las 10 horas realizaremos como viene siendo costumbre la Semana de la Lactancia. A diferencia de los otros años, que se realizaba en el paseo de Cervantes, este año se pondrá la mesa informativa en la Glorieta junto a la Feria del Libro.
Así que quedáis invitad@s para que disfrutéis de un día en la Glorieta.
Sin otro particular, esperamos poder vernos en el parque de la Glorieta junto la calle San Nicolás, 95, Alcoy.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Las mujeres con mayor nivel social y educativo alargan más el periodo de lactancia

“La lactancia materna, casi imprescindible para la supervivencia infantil hace no muchos años, ha variado durante la segunda mitad del siglo XX debido, principalmente, a la aparición de la lactancia artificial”, explica a SINC Juan Ramón Ordoñana, investigador de la Universidad de Murcia y autor principal del estudio.

El trabajo, publicado recientemente en el Journal of Human Lactation, analiza cómo han evolucionado las tasas de lactancia materna en la Región de Murcia y, por extensión en España, en las últimas décadas, si se comportaban igual las mujeres que tenían hijos en los años 60’ que las que lo hacían en los 80’ o en los 90’.

La duración media de la lactancia materna ha cambiado a lo largo del periodo estudiado. “Encontramos una gráfica con forma de U”, afirma Ordoñana. “Las duraciones de lactancia materna más altas se encontraron a principios de los 60’ (61,3% más de seis meses) y a finales de los 90’ (29% para la misma duración) y las más bajas, en la década de los 70’ y 80’ (14,4% y 19,2%, respectivamente)”.

Los autores estudiaron a 666 mujeres que habían sido madres por primera vez desde principios de los 60’ hasta finales del siglo pasado. Además de recoger información sobre la alimentación de sus hijos, los expertos tomaron datos sociodemográficos, fundamentalmente el nivel de estudios que habían alcanzado.

“El efecto de un mayor nivel educativo sobre la duración de la lactancia no es siempre el mismo y depende del contexto social en que se produce”, subraya Ordoñana.

Así, las mujeres con un nivel de estudios medio o superior disminuyeron la duración de la lactancia de forma drástica al inicio de los 70’ y sus tasas se equipararon al de mujeres con menos estudios en las décadas de los 70’ y 80’. Sin embargo, posteriormente presentaron una tendencia firme al aumento (del 3,4% anual) que se mantuvo hasta el final de siglo.

Los autores explican estos resultados en la mayor facilidad de las mujeres con mayor nivel de estudios para asimilar los mensajes del personal sanitario acerca de los beneficios de la lactancia materna. “También es probable que las condiciones de sus trabajos, su nivel económico y su mayor acceso a servicios sanitarios facilitaran el mantenimiento de la lactancia materna si lo deseaban”, recalcan.

La importancia de los cambios sociales

La investigación relaciona estos resultados con los cambios sociales ocurridos y su impacto en las mujeres. Por ejemplo, se ha pasado de una estructura familiar amplia, donde convivían las mujeres de varias generaciones y se apoyaban unas a otras en el “arte de lactar”, a una familia nuclear, donde la mujer cuenta cada vez más con el apoyo emocional e instrumental de su pareja, pero no tanto con el de otras mujeres.

Igualmente, los expertos asocian esta evolución con la incorporación progresiva de las mujeres al mundo laboral, el movimiento hacia la recuperación de lo natural que apareció a finales de los 90’, la ampliación del permiso de maternidad y un amplio número de factores socioculturales que han influido en el comportamiento de las mujeres ante la llegada de sus bebés.

Además, las recomendaciones del personal sanitario en torno a la alimentación de los recién nacidos han oscilado desde la lactancia artificial durante los años 70’ y 80’, al posterior fomento de la lactancia materna, debido a los beneficios para la salud que se descubrían y a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud de prolongarla hasta los seis meses como mínimo.

Los pechos no se caen por amamantar al bebé, sino por los embarazos

Es uno de los grandes mitos acerca de la lactancia materna, pero numerosas investigaciones han evidenciado que los pechos no se caen por amamantar al bebé, sino por los embarazos.

El último estudio al respecto lo han realizado Investigadores de la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos (American Society of Plastic Surgeons, ASPS) a raíz de la preocupación de algunas madres con implantes de senos que piensan que la lactancia estropeará sus pechos.

Lo que explican los expertos es que no es la lactancia materna la responsable de que los pechos se caigan, sino los embarazos y el paso del tiempo.

El número de embarazos que una mujer tiene (no si amamanta o no) es lo que provoca que los senos se caigan con el tiempo.
Las madres operadas, preocupadas por el aspecto de sus senos después de haber invertido un buen dinero en la cirugía estética, son menos propensas a amamantar a sus bebés con éxito. La idea de que los pechos se estropearán condiciona el buen funcionamiento de la lactancia materna, reduciendo las posibilidades de que sea exitosa.

Al analizar los hábitos de lactancia de 160 madres con implantes de senos, encontraron que el 86 por ciento de las 97 madres que no lograron amamantar pensaban que la lactancia materna empeoraría el aspecto de sus senos.

Desde luego, los expertos tachan esta idea de desafortunada. Es necesaria la educación de la paciente e informar responsablemente a las mujeres sobre las verdades y mitos de la lactancia materna, recalcando sus enormes beneficios.

Tanto aquellas mujeres con implantes de senos como a las que piensan que sus senos naturales se estropearán por amamantar a sus bebés, decirles que la lactancia materna es el mejor regalo que se le puede dar a un hijo. Y fundamentalmente, decirles que eso no es así. Los pechos no se caen por amamantar al bebé, sino por los embarazos.

Los cambios hormonales, el aumento de peso en el embarazo y el número de embarazos, son algunos de los factores de riesgo implicados en la caída de los pechos de la mujer.

Vía Bebésymás por Lola Rovati

miércoles, 28 de septiembre de 2011

EL PUERPERIO NO ES UNA PATOLOGÍA

Esta es la historia de mi madre, de su madre y sus ancestros a partir de la negación de la maternidad entrañable, de la sustitución de la maternidad auténtica y su reemplazo por la fábrica de criaturas al servicio del sistema. Una historia triste y plagada de represión. Es una historia que empiezo a reescribir, teniendo en cuenta la importancia de nombrarla y la necesidad de comprenderla para que el salto sea verdadero y duradero.

Mi madre, su madre y nuestros ancestros transitaron su maternidad bajo el mandato explícito o no de sumir a sus criaturas en el desierto emocional, ya que así, las criaturas atemorizadas, cuestionarán menos el status quo. Negarles el bienestar y posicionarlas en el lugar del enemigo es la estrategia impuesta por el patriarcado. Sólo así la madre entrañable es capaz de ser reemplazada por la madre robotizada que ignora y ningunea el deseo vivo del bebe y el/la ninx en el/la cual se transforma. Sólo así se puede justificar el sufrimiento en nombre del bien y el progreso.

Mi madre padeció la última capa a este crimen, traído gracias a la modernidad y el avance de la ciencia. Su madre y las otras madres transitaron puerperios en los que el deseo murió y fue puesto en su lugar la mecanización de la crianza, aunque probablemente no se sintieron tan solas, probablemente ciertos vestigios de su condición de mamíferas fueron puestos en práctica, colmando aunque sea un poco la necesidad de sus crías.

Mi madre, madre primeriza a los 36, con una vida y una identidad puestas en el hacer, ya sin referentes a quienes recurrir, con una incapacidad para hacer pedidos concretos en cuanto a sus necesidades, y habituada a valerse por sí misma, aceptó, quizás ingenuamente, la prescripción médica de barbitúricos para paliar la desolación que trajo el nacimiento de mi hermano, en el marco de una depresión puerperal. Un psiquiatra de bata blanca, con la autoridad que eso le confiere, la sentenció a una vida de adicción y desconexión solo porque ella atravesaba un puerperio más o menos confuso.

Seguramente ella y su entorno pensaron que era lo mejor. Probablemente, nadie supo como acompañarla y sostenerla las largas horas que pasaba sola con un bebe que solo pedía y pedía, que la devoraba y la ponía en contacto consigo misma de pequeña, pidiendo y pidiendo sin recibir lo que necesitaba.

Los barbitúricos son drogas duras, con un nivel de tolerancia que se eleva a medida que se mantiene el tratamiento, por lo tanto y progresivamente, aumentaba la cantidad que había que tomar para alcanzar el efecto deseado, un efecto de aletargamiento e indiferencia. Solo así se puede tolerar el aullido de un bebe dolido por carecer.

Dos años más tarde llegué yo, y ese puerperio apenas transitado volvió a empezar con mas furia, con más pastillas, con más dolor anestesiado, colándose por las rendijas.

No tengo recuerdos de jugar con ella, tengo muchos recuerdos de persianas bajas aunque fuera de día. Ella dormía y dormía, y cuando estaba despierta no estaba presente. Seguramente se ocupaba de nosotros de alguna manera concreta y específica, estábamos vestidos, íbamos a la escuela, la casa estaba limpia. Pero cuando me veo a mí de niña, nunca la tengo cerca. La medicación psiquiátrica siempre estaba ahí (aun lo está) la frialdad siempre estaba ahí (y ahí sigue) la desconexión también y la falta básica, primaria de contacto, de brazos, de vivencias maternantes están y estarán.

Tener a mi hijo me permitió, entre otras maravillas, comprender el dolor de mi madre y el mío, ver la fisura y ponerme en acción para no repetir esta historia, que es la historia de muchas de nosotras. Nuestros puerperios son vistos desde afuera como algo amenazador, peligroso, incomprensible. Los depredadores rondan las diadas madre-bebe, dispuestos a atacar con el afán de separar. Probablemente, desde su lugar ignorante y lleno de prejuicios crean que tienen una buena intención: aliviar el sufrimiento, paliar un síntoma. Pero no comprenden que un síntoma nos está mostrando algo que debemos ver. Las personas, aquellas que provienen de la misma carencia y no han tenido la oportunidad de recorrer su historia personal, se incomodan ante el dolor del otro, entran en contacto con el propio, y han aprendido que el dolor es algo a evitar a toda costa.Por lo tanto, ni bien se asoma la dimensión oculta que nos conforma desde la sombra son capaces de sugerir las cosas más disparatadas, contradictorias y crueles para sacarnos de ese estado, para que nos mantengamos en la superficie.

Mi puerperio fue un periodo trascendental. Duro, pedregoso, donde se encontraron la vida y la muerte, propia y ajena. Fue el fin de un modo de ingenuidad con el que me desenvolví durante mucho tiempo, y a pesar de haber recorrido un camino de autoconocimiento previo a desear ser madre, fue durante el puerperio que se cristalizaron aprendizajes que sin saberlo, solo estaban en la superficie.

El nacimiento de mi hijo me permitió manejarme en otra frecuencia. Las percepciones, impresiones y visiones abruman, hipersensibilizan, y fue posible absorber lo que nos rodeaba de una manera cruda, viva, esencial.
El puerperio vivido de forma íntegra nos ofreció un tiempo místico y femenino, embebido en la más ancestral sabiduría, nos colocó en el umbral entre el pasado y el futuro, pudiendo acceder tanto a uno como a otro y así devenir madre. Fui capaz de explorar y fundirme en el deseo más primal, de dar brazos, calor y leche. Fui capaz de enloquecer y morir, entender de donde venían aquellos sentimientos ambivalentes y poner palabras sobre lo innombrable. Tuve la fortuna de estar acompañada, de conectar con otras madres, de poder derramar lágrimas y recibir abrazos. De encontrar voces que decían aquello que quería decir, pero que no sabía por dónde empezar. No me di cuenta de la importancia de la red hasta que la tuve, y si no la hubiera tejido quizás la historia hoy sería otra. Y otro factor que tuve a favor, es que siempre tuve facilidad para ignorar la autoridad de otros.

¿Por qué el patriarcado insiste en patologizar el puerperio? ¿Por qué existe tal empeño y se dedica tanta ciencia a desarrollar más y más fármacos que anestesien y amainen este caudal de conocimiento y potencial transformador? Porque para el patriarcado, la mujer es peligrosa. Pretende coartar las decisiones sobre nuestro cuerpo, usurpar nuestros partos, sabotear nuestras lactancias y estigmatizar la libido maternal. Así como el embarazo es dirigido por la autoridad médica, y el parto, mecanizado y violentado, el puerperio es puesto como una enfermedad. Es el camino que toma la espiral de violencia. Estoy segura que habrá algunas mujeres para quien la medicación psiquiátrica es necesaria, para quien los síntomas son tan intensos que es necesario llegar a un nivel de base para poder encarar un trabajo terapéutico, pero hoy se patologiza la simple irrupción de la sombra. Una madre necesita sostén y amparo, sentirse contenida, escuchada y validada.

Somos muchas mujeres quienes estamos detectando este accionar macabro, y tejiendo nuestras redes estamos logrando resucitar a la madre entrañable y reescribiendo la historia.

Vía Deseoprimal, por Delfina

martes, 13 de septiembre de 2011

Defendiendo nuestra lactancia materna prolongada

Hemos hablado sobre la lactancia prolongada las semanas precedentes. Sin embargo, habida cuenta de que, como decía, la duración de la lactancia humana naturalmente sería de entre dos años y medio y siete años, en la mayoría de las culturas, la lactancia, como el parto o la educación de los niños, ha sido un aspecto muy intervenido por costumbres o normas muchas veces basadas en prejuicios o necesidad de control sobre funciones muy privadas.

Hoy hablaremos de formas de defender nuestra lactancia prolongada.

Dicho esto, podemos entender mejor las presiones a las que se suelen enfrentar las madres que deciden no destetar hasta que su hijo lo desee y pasan el año o los dos años siguiendo con la lactancia. Son transgresoras en una de las sociedades que menos amamantan y por menos tiempo lo hacen en la Historia de la Humanidad.

Pues, aunque el proceso esté ahora cambiando y exista mayor conciencia del valor de la leche humana, también persisten muchas ideas erradas tanto sobre si la leche alimenta a partir de cierto momento o sobre que mamar más de cierto tiempo produce problemas emocionales en los niños, todo ello falso pero creido por muchas personas.

Sin embargo, el que la lactancia prolongada sea todavía una opción minoritaria aunque creciente, las mamás y también los papás se van a encontrar con comentarios muy dañinos y quizá necesiten estrategias para defenderse.

La ignorancia es atrevida

La ignorancia suele ser atrevida y desconsiderada. Que alguien, a quien no le incumbe nuestra crianza, se nos acerca y nos da un consejo sin fundamento alguno, es una falta de respeto que no deberíamos permitir, respondiendo sin agresividad pero con claridad.

Aunque estemos vulnerables, podremos controlarnos, parar la mala educación y la falta de consideración y, como mucho, ofrecerles información actualizada o, simplemente, poner una sonrisa vacía y luego seguir haciendo lo que os dé la gana.

A veces pienso que estamos en una época en el que el “yo opino” se ha convertido en una cómoda posición que permite sostener ideas sin fundamento alguno con la tranquilidad de no considerar necesario apoyarlas en dato alguno, estudio o trabajo personal. Como mucho, es sencillo apoyar la opinión en lo que es habitual, socialmente aceptado, como si eso diera peso a los argumentos.

Cuando alguien opine sobre la lactancia teniendo claras las razones que tenemos y la información que conocemos, podemos responder a la ignorancia atrevida con educación. Pero no creo que sea bueno dejar que nadie nos pise por evitar un disgusto, ni con la vecina, la suegra o con una amiga enteradilla que parece ofenderse cada vez que nosotras amamantamos.

Una cosa está clara, quien sepa sobre lactancia de verdad no atacará la lactancia prolongada. Normalmente los ataques y comentarios desafortunados nacen de la ignorancia, cierta envidia o prejuicios sin ningún fundamento.

Cuidado con la disonancia cognitiva

En temas de lactancia es muy acusado este efecto. “Yo creo que no puede ser bueno que un niño de 3/4/5 años tome la teta, eso no es normal”, es un comentario de lo más suavito que podemos escuchar. Un comentario que nace de la falta de información y conocimientos, sin duda alguna.

En realidad, poco le vale, normalmente, a esa persona que le expliquemos que su creencia no tiene base alguna, o que le demos datos científicos sobre la lactancia humana, su duración calculada o los mismos estudios que acepta la OMS sobre cómo se relaciona con mejor salud física o incluso mayor inteligencia. Todos esos estudios serán tonterías para ella.

Pero si damos razones fundadas por las que amamantar es más sano y produce beneficios psicológicos e intelctuales incluso, posiblemente el interlocutor perciba en nuestras razones un ataque, desencadenándose la incomprensión y hasta la ira. Que decidamos dar el pecho hasta el destete natural porque estamos convencidas de que es lo mejor para nuestro hijo no significa que quien no piense lo mismo o no sepa lo mismo o no pueda hacer lo mismo sea peor madre. Se trata de nuestras razones y decisiones, nada más. Pero no siempre conseguiremos transmitir esa idea claramente.

Cuestionar si nuestro entorno social, nuestras vivencias o nuestras decisiones son las mejores es una tarea muy dura. Enfrentarte a una idea que no estás preparado para asimilar puede producir que, en vez de entendernos, quien reciba información se sienta atacado. Entendamos que eso nos pasa también a nosotros. Hay que ser sutil y delicado, asertivo, pero repito, sin dejarnos pisar.

Realmente dar razones, emocionales, personales o científicas es algo que debemos valorar en cada ocasión. Las razones que tenemos para elegir una forma de crianza o la lactancia no son asunto de nadie. Ahora, si nos dicen que se va a quedar enmadrado o que nuestra leche ya no alimenta, pues podemos defender nuestra opción. Faltaría más. A veces callamos por no tener enfrentamientos, pero dejar claro que vamos a ser respetados es importante para mantener unas relaciones justas y sanas con nuestro entorno.

Provocar disonancia cognitiva, si no es una estrategia buscada, no suele ser el mejor sistema para conseguir la concordia en estas cuestiones, aunque, si lo que buscamos es que nos dejen por imposibles e intratables, funciona estupendamente.

Realmente no hay una fórmula segura para responder a los ataques a la lactancia materna prolongada, depende de nuestro carácter y de la persona que nos haga los comentarios, pero, en general, para defender nuestra posición siembre es mejor ser educado y firme, con información y seguridad, pero con la idea clara de que nadie tiene derecho a faltarnos al respeto ni debemos consentirlo desde el primer momento.

Así que también podemos usar otras estrategias para defender nuestra lactancia materna prolongada, dependiendo de la situación y del efecto deseado.

Oídos sordos

“Si de la teta no te puede salir ya nada“. Vale, si, también podemos poner cara de boba y decir “Si, si” mientras sigues amamantando lo mismo y da estupendos resultados.

Hay quien prefiere sacarse la teta y soltar un chorro de leche, una buena demostración de que se equivocan, pero lo de asentir como si hablaran del tiempo y seguir haciendo lo mismo es una manera de evitar confrontaciones y dar a entender lo poco que nos interesan esas opiniones. Hacer oídos sordos, como quien oye llover.

La verdad es que al final, resulta mucho más sencillo evitar la confrontación y no dar información a quien sabes de antemano que no la quiere oir. Lo de hacer oídos sordos puede funcionar si las personas que atacan nuestra lactancia no son muy insistentes o las tratamos poco, pero si cada domingo en casa de la familia van a hacer comentarios antipáticos, quizá haya que decidir si dejar de ir o poner las cosas claras.

“Mejor una vez roja que ciento amarilla”

“Ese niño toma la teta de vicio” te dice tu cuñada cigarrillo humeante en la boca delante de los bebés. “Pues pásame el cigarro para que se lo meta en la boca, porque mejor que no se pueda contener de fumar a que siga mamando a una edad normal”. Habrá bronca y seguramente termines siendo la culpable, pero hay veces, en la defensa, hay que aplicar lo de “mejor una vez roja que cien amarilla”.

Resumidamente, puedes decirle a cualquiera, y siendo más fina, que puesto que criais a vuestros hijos de forma tan diferente y que tu tienes la educación de no decirle lo que piensas sobre lo que hace, le agradecerías la misma consideración. Si después de eso sigue, ya decides, o los ignoras o sacas la artillería.

Normalmente después de dos o tres cortes secos, suelen terminar por dejarte por imposible y se limitarán a ponerte verde a tus espaldas que molesta mucho menos. Hay personas con las que es la mejor solución.

“Si, pienso darle hasta que tenga bigote“. ¿Qué os van a decir si repondéis eso?

Asertividad

Hay formas más asertivas y seguramente más eficaces de encarar estos problemas. Con seguridad explicas que tomas tus decisiones muy informada. Sin atacar, ni enfadarte, ni sufrir, informas de tus límites, y puedes remarcar que tanto como tu respetas sus parcelas serás también respetada por ellos. Respetas que tenga otra opinión sobre tu crianza pero vas a seguir haciendo tus elecciones como hasta ahora. La verdad, sin más.

Si les interesa de verdad el tema les puedes pasar todos los documentos de la Organización Mundial de la Salud, la Asociación Española de Pediatría y todas las revistas científicas que quieran. Cuando se los lean, podéis hablar del tema, pero hasta entonces vas a tomar tus propias decisiones y hablaréis de otros temas. Informa, no discutas.

La decisión es vuestra y la ciencia está de vuestra parte

Hay que marcar nuestro territorio sin morder, pero sin dejar que nos muerdan, o pronto los tendremos removiendo en nuestros cajones o decididiendo sobre vuestras vidas.

Es sencillo, sobre vuestros hijos la decisión es vuestra, y además, estáis muy seguros e informados de lo que estáis haciendo. Si tenéis aplomo, seguridad en vosotros mismos y ambos miembros de la pareja sabéis crear un frente común cara al exterior, las cosas mejorarán.

Habrá quien no quiera aprender nada sobre lactancia aunque os critique, habrá quien nunca os respetará, pero, al final, mejor que piensen que eres una bruja a que traten como una niña o como un monigote. Seguridad y confianza, saber poner límites a esos adultos que no los conocen y tener claro que nadie tiene derecho a tratarte mal.

Me gusta lo de poner límites a esos adultos que todo el tiempo dicen que hay que poner límites a los demás cuando ellos no saben ponérselos a ellos mismos.

En realidad, todos estos consejos valen para los padres en cualquier otra circunstancia de la crianza o la educación de sus hijos que afronten informados y respetando a los niños, pero en la lactancia materna tiene una base muy sólida: como afirma el pediatra Carlos Gónzalez en su libro Un regalo para toda la vida:

No existe ningún límite a la lactancia materna. No hay ningún motivo médico, nutricional ni psicológico por el que haya que destetar obligatoriamente a determinada edad.

Autora: Mireia Long

miércoles, 31 de agosto de 2011

Volvemos a empezar el 9 de septiembre

Estimad@s lector@s:
Con el deseo de que estéis pasando o hayáis pasado unas merecidas vacaciones, nos dirigimos a vosotr@s con el fin de informaros de que comenzamos la actividad del viernes - GRUPO de apoyo a la Lactancia Materna - el próximo viernes 9 de Septiembre.
Así que estáis invitad@s a compartir las experiencias que podéis haber tenido durante este período vacacional y por supuesto poder resolver cualquier tipo de duda relacionada con vuestra paternidad/maternidad.
Sin otro particular, esperamos poder volver a vernos en el Centro Social de la Zona Norte 3ª Planta en Alcoy con nuestro nuevo horario de 17.00 a 18.30.

Un saludo de Mare a Mare

martes, 23 de agosto de 2011

Los papás asumen un papel activo en la crianza y educación de los niños

Autora: Macarena

Los padres necesitan un reconocimiento especial y no sólo el Día 19 de marzo (Día del Padre en España). En la actualidad los papás se implican en los cuidados de los bebés y también en la crianza y educación de sus niños, un buen ejemplo de ello lo tenemos en Marcos mi compañero en Peques y Más. Una posición activa en el hogar en cuanto a prestar apoyo a la madre y presencia a los hijos, proporciona un modelo a seguir para los niños.

Atrás han quedado los tiempos en los que el padre se percibía como una persona distante y fría, los papás de hoy son cercanos, cariñosos y siempre están dispuestos a salir de casa con los niños para dar un paseo. Yo tuve la suerte de que mi padre me ayudara muchísimo con los deberes y además los sábados por la mañana nos llevaba al campo, en mi entorno esto era inusual así que le estoy agradecida.

Los papás saben cómo estar con sus hijos: les enseñan sobre sus aficiones, escuchan sus problemas del colegio y les llevan a comprar un helado. Las mamás debemos saber dejar que ocupen su lugar porque con su ayuda todo será más fácil, además para los niños es bueno interaccionar de manera diferente con cada una de las personas a su cargo.

El rol del padre es muy importante en la familia nuclear y más aún para muchas familias que viven lejos de abuelos y tíos, nadie mejor que el padre para cuidar de la mamá, comprarles zapatos y jugar a guerra de cojines con los niños. Nadie mejor que la persona que provee el 50 % del material genético del niño. Después ya llegará el momento de tejer redes sociales formadas por más papás, mamás y niños que se pueden ayudar entre ellos
Cuando nace un hijo el padre se convierte en el mejor sustento con la madre, en el puente que la une con el exterior mientras ella se ocupa del bebé. Ellos llevan a los bebés de pocos meses en brazos mientras pasean, sujetan a los pequeños de 14 meses que dan sus primeros pasos y se emocionan con las frases inconexas que pronuncian con dos años y medio.

Los papás se sienten orgullosos cuando un niño empieza a nombrar los colores y cuando escriben con trazo inseguro, los recogen de la escuela y los llevan al cine en sábado. Ellos escuchan las aventuras de la pequeña niña que cursa educación infantil y ríen las ocurrencias del niño que quiere ser más grande de lo que es.

Y durante todo el proceso de crecimiento los papás comprometidos se implican en las tareas domésticas: es cuestión de que cada uno asuma las competencias que mejor se le den, es decir no importa si un papá no friega los platos si puede encargar de la compra o de la plancha.

Cuando los papás pasan tiempo con sus hijos disfrutan al máximo porque saben que el tiempo de ocio escasea, no importa si un día fallan los planes o si deben volver a casa corriendo porque ha empezado a llover. Los momentos de frustración por parte de los niños y niñas porque no han ganado el partido o porque su mejor amigo ha dejado de hablarles son superables si el papá permanece a su lado.

Los padres son muy importantes!


lunes, 22 de agosto de 2011

La lactancia materna prolongada y su controversia

Autora: Eva Paris

Qué tendrá la lactancia materna, que tanta controversia suscita. Incluso algunas personas de las que aceptan que amamantar al bebé es lo mejor se escandalizan cuando se señala que el niño o niña sigue mamando más allá de los dos años de edad.

Esa es la edad mínima que recomienda la OMS, pero incluso antes la lactancia se considera “prolongada” por la mayoría de la gente.

Yo, que sigo dando pecho a mi hija pequeña de dos años, y aunque sólo sea por las mañanas, en casa (lo cual significa que no me expongo a miradas curiosas-sorprendidas-escandalizadas) llevo meses escuchando, cuando sale el tema, con cara de sorpresa “¿Pero aún sigue mamando?”.

Frases con tono más o menos jocoso-despectivo como “¿Se destetará cuando vaya a la mili”? demuestran la ignorancia de mucha gente que desconoce las ventajas del pecho más allá de los dos años y las recomendaciones de las organizaciones de salud.

Ya hemos visto que la leche materna, más allá de los dos años, sigue ofreciendo beneficios inmunológicos y cognitivos al niño, sigue siendo perfectamente adecuada desde el punto de vista nutricional y protege contra la obesidad, por ejemplo.

De hecho, el término “prolongada” que entrecomillo en ocasiones puede llegar a ofrecer la connotación de “innecesaria”, “excesiva”, pero lo cierto es que si no hubiera en nuestro entorno presiones para destetar antes de que niño deje por sí mismo el pecho, sencillamente hablaríamos de lactancia natural.

Precisamente Mireia estas semanas ha estado hablándonos de la lactancia materna prolongada y nos da unos consejos sobre cómo defenderla, ya que las madres que dan pecho más allá de los dos años muchas veces (no siempre) se enfrentan a la incomprensión de su entorno, cuando no a la falta de respeto.

Pero nadie debería cuestionar o atacar a una madre por dar el pecho el tiempo que decida, y menos si lo hace desde la ignorancia o el ataque, y para ello tenemos todos los argumentos a favor de la lactancia.

Esperamos que, seguramente con el tiempo, una práctica tan natural como dar el pecho a un niño o niña deje de convertirse en motivo de polémica o enfrentamientos improductivos y muchas veces fruto del desconocimiento.

jueves, 18 de agosto de 2011

Creación de un Vídeo de Lactancia Materna

Desde el grupo de apoyo a la Lactancia Materna de Mare a Mare queremos hacer un llamamiento a tod@s l@s lector@s para que participen en la creación de un vídeo. Con este vídeo pretendemos difundir al máximo y dar a conocer la lactancia materna mediante imágenes secuenciales.

Las imágenes deben mostrar lo que representa la Lactancia Materna para cada un@ de vosotr@s. No importa la calidad de las imágenes lo importante es el mensaje que se ve en ellas.

Quien desee participar en este vídeo debe de enviar un correo poniendo en el asunto Vídeo de Lactancia Materna a la siguiente dirección de correo: demareamare@gmail.com, se os remitirá una ficha de autorización de imágenes que se deberá de enviar cumplimentada junto con las imágenes.


Desde ya muchas gracias a tod@s.

Un saludo de Mare a Mare

jueves, 11 de agosto de 2011

Mujeres y hombres ¿de verdad somos iguales?

A continuación os transcribo un artículo más que interesante de la revista Mente Libre y escrito por Elena Mayorga que aunque penseis que no tiene mucho que ver con la Lactancia Materna, lo tiene y mucho. Os invito a expresar con vuestros comentarios lo que pensais.


Más de una y más de uno se habrá quedado un tanto sorprendido al leer el título del artículo y habrá pensado ¡¡pues claro que somos iguales! ¡hasta donde podemos llegar que a estas alturas de la vida se cuestione esto?
Y tienen razón …claro …pero sólo en ciertas cuestiones.

Mujeres y hombres, por supuesto que somos, o por lo menos deberíamos ser iguales ante la ley, ante las oportunidades laborales, deberíamos a igual trabajo cobrar los mismos sueldos. Hombres y mujeres deberíamos poder dirigir empresas, países, gobiernos, deberíamos tener la misma libertad de elección, la misma libertad de movimiento, las mismas libertades intelectuales, la misma libertad de pensamiento … es decir en derechos y libertades somos iguales o por lo menos en la teoría, pues estos son dos ámbitos donde, incluso en los países más avanzados, aún no se ha logrado la igualdad completa.

Pero, y aquí viene el pero de esta historia. No somos iguales en todo.
Las mujeres podemos quedarnos embarazadas, podemos parir (si nos dejan) y podemos amamantar a nuestros hijos.

Nosotras podemos gestarlos. Podemos, durante nueve meses, ir dándoles a través del cordón umbilical todos los sustentos necesarios para que se vayan formando sus cuerpos. Y durante esos mismos nueve meses, podemos ir ofreciéndoles a través de nuestras palabras, de nuestros gestos, de nuestros cuidados, y sobretodo, de nuestro amor, un gran número de otro tipo de nutrientes para formar su espíritu. Y cuando escribo espíritu, no me estoy refiriendo a un sentido religioso del término.

Nosotras podemos parir a nuestros hijos, vuelvo a decir, si nos dejan. Nosotras podemos sentir las contracciones y podemos notar el cuerpo de nuestros bebés deslizándose a través de nuestro organismo. Nosotras podemos pujar y ayudarles con nuestras fuerzas a atravesar el canal del parto y ver por primera vez la vida al otro lado.

Y una vez nacidos.
Nosotras podemos nutrirlos con nuestra esencia y colmarlos con la savia de nuestros pechos, de amor, apego, vinculación y sustento.

¿Ya son bastantes diferencias? ¿Verdad?
Diferencias, por supuesto, que no significan que un sexo sea mejor que el otro. Eso sería un debate espurio. Además, es obvio que cada sexo tiene su papel biológico imprescindible dentro de la especie.

Llegados a este punto, aprovecho el espacio que me dan estas líneas para ser yo la que os envíe una pregunta.

Si es tan indiscutible la diferencia entre hombres y mujeres.
Si es tan evidente que no somos iguales hablando en términos fisiológicos y biológicos.
Si es tan obvio que Madres y Padres tienen un disparidad de papeles en los primeros años de vida de sus hijos.

¿Por qué esta sociedad quiere robarle a las mujeres que deciden ser madres su lugar? ¿Por qué nuestra sociedad le vuelve la espalda a la maternidad? ¿Por qué esta sociedad cada vez interfiere más en la maternidad y en muchos casos embarazo, partos y lactancia acaban alejándose de lo natural para recabar en el ámbito de lo artificial?

Nos ponen mil trabas médicas y laborales para vivir un embarazo relajado y dichoso, nos cuesta parir en condiciones, nos presionan y mal aconsejan para que abandonemos de forma precoz la lactancia de nuestros hijos, nos impiden vivir en paz el proceso de crecimiento interior que supone el puerperio, nos señalan y nos ningunean si decidimos quedarnos a criar a nuestros hijos en la casa, nos señalan y nos ningunean si decidimos criar a nuestros hijos y trabajar una vez pasada la baja por maternidad, somos señaladas, somos ninguneadas.

Vuelvo a preguntar ¿por qué esta sociedad quiere robarle a las mujeres que deciden ser madres su lugar?
Curioso ¿verdad?
Dejo en el aire otras preguntas:
¿Por qué esta sociedad quiere robarle a la naturaleza su lugar?
Madres y naturaleza nutren y esta sociedad les vuelve la espalda ¿estamos ante el fin de nuestra sociedad?
La violencia, la agresividad, los crecientes casos de problemas de la mente ¿estarán relacionados con el distanciamiento que la artificialidad impone entre Mamás y Bebés?

¿Qué pensáis vosotros? ¿Tenéis respuestas a mis dudas?

lunes, 8 de agosto de 2011

El aislamiento de las madres que dan Lactancia Prolongada

Por Mireia Long Via Bebes y más.


Hemos hablado hasta ahora de la razones por las que ahora, en nuestra sociedad, se ha convertido en algo poco habitual, aunque en muchas culturas el dar el pecho más de dos años no sea minoritario, acuñándose el término de lactancia materna prolongada a un concepto bastante variable, que podemos generalizar diciendo que se suele aplicar a quien amamanta más de un año y segurísimo a quien lo hace más de dos. Y, en términos también generales, tiene una consecuencia: el aislamiento y la presión sobre las madres que se salen de la norma de nuestra sociedad “deslechada”.

Sin embargo, dado que la edad del destete ideal es un hecho en el que todas las culturas humanas suelen tener algo que decir y que limita sus aspectos naturales, el practicar la lactancia natural sin un destete programado no es comprendido en nuestra sociedad, una de las sociedades que menos amamantan y por menos tiempo, y provoca, además, las críticas más absurdas.

Que la leche no alimenta, por supuesto. Que la leche se ha acabado seguro unos meses después del parto. Que no puede ser buena para el niño, mejor la de vaca. Que seguirá mamando a los 18. Que se hará homosexual, como si la orientación sexual fuera una infección por las glandulas mamarias femeninas. Que nunca se despegará, será inseguro… yo que se. La de tonterías que he tenido que escuchar.

El aislamiento de las madres y la presión del entorno
Pero si topas con un pediatra anticuado o tu familia sigue con prejuicios contra la lactancia, el dar el pecho después del año, y no os digo ya después de los dos años, se puede convertir en una fuente de disgustos. Lo que si os digo, para animaros, es que a partir de los tres o cuatro dejan de opinar, sobre todo si los has puesto en su sitio a su debido tiempo.

Las madres pueden llegar a sentir un gran aislamiento y sufrir mucho especialmente en las reuniones y situaciones en las que se las aborda con comentarios hirientes. Dependiendo de ellas mismas y de la mentalidad de quienes las hacen sentirse agredidas o despreciadas, pueden usar algunas estrategias comunicativas para lograr hacerse, aunque no sea entender, al menos, respetar.

El grupo de afines
Para ellas suele ser de mucha ayuda buscar apoyo en otras madres que amamanten o tengan un estilo de crianza parecido, pues sentirse respetada, escuchada y valorada es indispensable. Realmente, la soledad de la maternidad puede ser muy dura en nuestra sociedad, pero si encima el entorno directo ataca nuestras decisiones, se burla de ellas, presiona con amenazas sin fundamento alguno o nos reta permanentemente necesitamos crear nuestra propia familia en la que podamos maternar confiadas y seguras.

Ese grupo de afines muchas mujeres lo encuentran en redes de madres, grupos de apoyo a la crianza o la lactancia y en internet.

Respecto a las presiones, ataques, desprecios y burlas de las familias o el entorno habitual sobre la lactancia escribiría una epopeya. No entiendo que la gente se considere con derecho a meterse en nuestra intimidad y criticarla, incluso si son miembros de la familia directa, o si lo hacen con buena intención desde la ignorancia.

Sigue siendo una forma de violencia especialmente dura para las madres recientes y me gustaría que nos contáseis algunas de las situaciones difíciles por las que habéis pasado en vuestra lactancia materna prolongada.

Veremos en el siguiente tema algunas ideas para sobrellevar las dificultades y problemas de la lactancia materna prolongada y la documentación científica que la avala como una práctica normal y sanísima.

La actual pérdida de la cultura del amamantamiento hace que en ocasiones se ejerza sobre las madres que siguen dando pecho a sus hijos más allá de las pautas marcadas como “normales”, presión psicológica o cierto aislamiento, los mayores problemas y dificultades de la lactancia materna prolongada.

Las mujeres que dan el pecho más de un año se enfrentan a menudo con la incomprensión de familiares, amigos y profesionales de la salud y buscan razones con las que defender sus decisiones e información que cambie la opinión de los que las atacan.

¿Debemos defendernos?
En primer lugar debo decir que no creo que una madre o un padre deban defenderse por tomar decisiones sobre crianza y que los demás más bien tendrían que aprender un poquito de educación y meterse en sus asuntos.

Mi premisa sería: a quien no le debamos explicaciones, no se las demos. A quien comente algo que no es de su incumbencia, no le contestemos. A quien sea grosero, maleducado, burlón o sarcástico, responderle con silencio o de forma cortante, tal y como merecen. Cuanto antes se ponga en su sitio a los metomentodo, mejor.

Veremos, en otro tema, como, las mamás que se sienten presionadas o aisladas por su entorno debido a la lactancia prolongada pueden defenderse y responder a los ataques o a los comentarios desagradables.

sábado, 6 de agosto de 2011

Las dificultades de la lactancia materna prolongada

Autora: Mireia Long


Debo empezar diciendo que no me gusta nada el término lactancia materna prolongada, pues su significado es tan variable como la mentalidad de las personas. Cuando una mamá amamanta más allá de los nueve meses o del año se sigue encontrando muchas situaciones incómodas, críticas y comentarios nacidos de la ignorancia por parte de su entorno. Esta es sin duda la peor de las dificultades y problemas de la lactancia prolongada.

Se suele considerar lactancia materna prolongada la que va más allá de los dos años que aconseja la Organización Mundial de la Salud como el tiempo mínimo óptimo de amamantamiento, sin embargo, la misma OMS aclara que es una cifra que solo indica el mínimo y que no hay razón para destetar a los dos años.

Dicho esto, en realidad una lactancia duraría mientras madre e hijo lo decidan, y podría ser normal mantenerla hasta, perfectamente, los seis o siete años, sin que existan dato alguno real que demuestre que esto es perjudicial, como veremos más adelante, y, no solo eso, sino que es una edad normal de destete según parámetros etológicos referidos a las características de nuestra especie, como reconoce el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría.

Amamantar después de los dos años suele ser mucho más sencillo. Los problemas iniciales fueron ya superándose, los niños van teniendo pautas de sueño más estables y la lactancia sirve como consuelo y reconciliación además de como alimento. Ya no nos preocupará si toma suficiente, pues daremos toda clase de alimentos y también, si queremos, otros lácteos. Incluso, si hay situaciones en las que no queremos amamantar o hacerlo en privado, los niños van entendiendo y pueden aceptar estas condiciones.

Pero, por otro lado, sigue teniendo a su favor las mismas ventajas que antes: un alimento de gran calidad siempre listo y protector, esteril, que puede rehidratar, alimentar y consolar a la vez.

Las dificultades para una madre que desea dar el pecho más de dos años son, fundamentalmente, las presiones y la incomprensión del entorno.

Datos contra la lactancia materna prolongada

Realmente no hay ningún dato que demuestre que dar el pecho más de dos años tenga el más mínimo inconveniente ni para la salud ni para el desarrollo emocional del niño. Tampoco para la madre. Más bien, todos los estudios que se publican suelen indicar que los beneficios de la lactancia se mantienen a lo largo del tiempo e incluso son mayores cuanto más dura la lactancia, aunque suele haber pocos trabajos específicos sobre niños mayorcitos.

Y más bien hay datos muy claros que señalan que, a pesar de ser una cuestión muy influenciada por las pautas culturales variables, el periodo de amamantamiento natural en el ser humano se puede fijar entre los dos años y medio y los siete años, según el marcador analizado. Por tanto, hablar de lactancia materna prolongada no tiene mucho sentido.

Suele indicarse que los niños necesitan tomar leche para lograr un desarrollo completo de sus huesos y su crecimiento, por lo menos hasta los seis o siete años. Si de verdad hace falta al niño humano tomar leche, la lógica nos dice que siempre hablaríamos originariamente de leche de su especie más que leche de otra, aunque puedan asimilarla.

Sin embargo, ya que en nuestro entorno amamantar dos años es minoritario y los ataques a las madres que dan el pecho empiezan mucho antes, hacia el año, me referiré a la lactancia materna prolongada y sus problemas de forma flexible y dependiendo mucho del entorno y su valoración de la lactancia después de haberse introducido la alimentación complementaria.

A pesar de proporcionar múltiples beneficios y no conocerse ningún inconveniente para la lactancia materna prolongada, las mujeres que deciden amamantar a sus bebés hoy en día durante un periodo superior a los dos años, se encuentran con frecuencia con dificultades.

Aunque hay campañas y una mayor conciencia de los beneficios de la lactancia materna, se siguen presentando como si fuera algo añadido, un plus que podemos ofrecer a nuestros hijos, produciéndose la situación en la que la madre que amamanta no recibe suficiente información o a apoyo del entorno.

La pérdida de la cultura del amamantamiento

Nuestra sociedad ha perdido en los últimos cien años la cultura del amamantamiento y se sigue considerando “normal” dar el pecho unos meses, pero cuando se supera el año las mamás empiezan a sentir una fuerte presión de conocidos, familiares y hasta de la señora de la cola del super que se permiten indicarle el daño que le hace a su hijo, los problemas psicológicos que le aguardan y que su leche, por supuesto, ya no puede alimentar.

Los falsos mitos, incompatibilidades, problemas para la madre y trastornos mentales profetizados para el niño han dado ya muchos temas a Bebés y más. La información cala despacito y se siguen escuchando muchas tonterías contra la lactancia a demanda, la lactancia nocturna, la lactancia exclusiva, todas ellas culpables, al final, de fracasos en lactancias deseadas perdidas por los malos consejos.

Si a eso añadimos que a veces las madres no cuentan con alguien con experiencia que sepa identificar el problema y ayudarlas de forma efectiva, es complicado salir adelante.

Los profesionales de la salud y la lactancia materna prolongada

Desgraciadamente a veces los profesionales de la salud tampoco apoyan la lactancia materna como debieran. Recuerdo a mi primera pediatra, la que me regalaba leche de bote para que le diera a mi hijo al irme a trabajar y me decía que sacarme la leche era un capricho absurdo, la que pautaba el destete nocturno con Estivill desde los seis meses y desde luego consideraba seguir con el pecho después del año una manía sin sentido. Vamos, toda una defensora de la lactancia que sin duda lograba que pocos niños pudieran seguir tomando leche materna tras pasar varias veces por su consulta.

Me temo que no es la única que sigue mandando biberones de ayudita innecesarios, manda leche artificial para las papillas, te dice que la leche es de postre una vez has introducido la alimentación complementaria prematuramente y considera que la lactancia nocturna es perjudicial. Cada vez son menos, pero siguen quedando y hay que saber detectarlos para huir de ellos si quieres amamantar sin problemas.

Por supuesto hay magníficos pediatras y enfermeros que se actualizan, como es su obligación y ayudan a las madres a seguir amamantando, dándoles toda la información necesaria para que entiendan lo importante que es la leche materna para sus hijos también a partir de los seis meses o del año. Sin ellos, posiblemente nunca se logre mejorar los índices de lactancia españoles. Hay que reconocerles el gran papel que hacen.

Sin embargo, pese a la gran influencia que puede tener nuestro pediatra o nuestra matrona o enfermera de pediatría en el fracaso o el éxito de nuestra lactancia, la presión hacia las madres que ya están informadas y han decidido seguir con la lactancia mientras sus hijos lo deseen, no suele venir tanto de los sanitarios, a los que se ha aprendido a sortear o elegir, sino del entorno: la familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo o, en general, cualquiera que se entere que no has destetado antes del año y se considera con derecho a darte la charla. Las dificultades de la lactancia materna prolongada son sociales como decía al principio y veremos en el siguiente tema como lidiar con ellas.