miércoles, 31 de agosto de 2011

Volvemos a empezar el 9 de septiembre

Estimad@s lector@s:
Con el deseo de que estéis pasando o hayáis pasado unas merecidas vacaciones, nos dirigimos a vosotr@s con el fin de informaros de que comenzamos la actividad del viernes - GRUPO de apoyo a la Lactancia Materna - el próximo viernes 9 de Septiembre.
Así que estáis invitad@s a compartir las experiencias que podéis haber tenido durante este período vacacional y por supuesto poder resolver cualquier tipo de duda relacionada con vuestra paternidad/maternidad.
Sin otro particular, esperamos poder volver a vernos en el Centro Social de la Zona Norte 3ª Planta en Alcoy con nuestro nuevo horario de 17.00 a 18.30.

Un saludo de Mare a Mare

martes, 23 de agosto de 2011

Los papás asumen un papel activo en la crianza y educación de los niños

Autora: Macarena

Los padres necesitan un reconocimiento especial y no sólo el Día 19 de marzo (Día del Padre en España). En la actualidad los papás se implican en los cuidados de los bebés y también en la crianza y educación de sus niños, un buen ejemplo de ello lo tenemos en Marcos mi compañero en Peques y Más. Una posición activa en el hogar en cuanto a prestar apoyo a la madre y presencia a los hijos, proporciona un modelo a seguir para los niños.

Atrás han quedado los tiempos en los que el padre se percibía como una persona distante y fría, los papás de hoy son cercanos, cariñosos y siempre están dispuestos a salir de casa con los niños para dar un paseo. Yo tuve la suerte de que mi padre me ayudara muchísimo con los deberes y además los sábados por la mañana nos llevaba al campo, en mi entorno esto era inusual así que le estoy agradecida.

Los papás saben cómo estar con sus hijos: les enseñan sobre sus aficiones, escuchan sus problemas del colegio y les llevan a comprar un helado. Las mamás debemos saber dejar que ocupen su lugar porque con su ayuda todo será más fácil, además para los niños es bueno interaccionar de manera diferente con cada una de las personas a su cargo.

El rol del padre es muy importante en la familia nuclear y más aún para muchas familias que viven lejos de abuelos y tíos, nadie mejor que el padre para cuidar de la mamá, comprarles zapatos y jugar a guerra de cojines con los niños. Nadie mejor que la persona que provee el 50 % del material genético del niño. Después ya llegará el momento de tejer redes sociales formadas por más papás, mamás y niños que se pueden ayudar entre ellos
Cuando nace un hijo el padre se convierte en el mejor sustento con la madre, en el puente que la une con el exterior mientras ella se ocupa del bebé. Ellos llevan a los bebés de pocos meses en brazos mientras pasean, sujetan a los pequeños de 14 meses que dan sus primeros pasos y se emocionan con las frases inconexas que pronuncian con dos años y medio.

Los papás se sienten orgullosos cuando un niño empieza a nombrar los colores y cuando escriben con trazo inseguro, los recogen de la escuela y los llevan al cine en sábado. Ellos escuchan las aventuras de la pequeña niña que cursa educación infantil y ríen las ocurrencias del niño que quiere ser más grande de lo que es.

Y durante todo el proceso de crecimiento los papás comprometidos se implican en las tareas domésticas: es cuestión de que cada uno asuma las competencias que mejor se le den, es decir no importa si un papá no friega los platos si puede encargar de la compra o de la plancha.

Cuando los papás pasan tiempo con sus hijos disfrutan al máximo porque saben que el tiempo de ocio escasea, no importa si un día fallan los planes o si deben volver a casa corriendo porque ha empezado a llover. Los momentos de frustración por parte de los niños y niñas porque no han ganado el partido o porque su mejor amigo ha dejado de hablarles son superables si el papá permanece a su lado.

Los padres son muy importantes!


lunes, 22 de agosto de 2011

La lactancia materna prolongada y su controversia

Autora: Eva Paris

Qué tendrá la lactancia materna, que tanta controversia suscita. Incluso algunas personas de las que aceptan que amamantar al bebé es lo mejor se escandalizan cuando se señala que el niño o niña sigue mamando más allá de los dos años de edad.

Esa es la edad mínima que recomienda la OMS, pero incluso antes la lactancia se considera “prolongada” por la mayoría de la gente.

Yo, que sigo dando pecho a mi hija pequeña de dos años, y aunque sólo sea por las mañanas, en casa (lo cual significa que no me expongo a miradas curiosas-sorprendidas-escandalizadas) llevo meses escuchando, cuando sale el tema, con cara de sorpresa “¿Pero aún sigue mamando?”.

Frases con tono más o menos jocoso-despectivo como “¿Se destetará cuando vaya a la mili”? demuestran la ignorancia de mucha gente que desconoce las ventajas del pecho más allá de los dos años y las recomendaciones de las organizaciones de salud.

Ya hemos visto que la leche materna, más allá de los dos años, sigue ofreciendo beneficios inmunológicos y cognitivos al niño, sigue siendo perfectamente adecuada desde el punto de vista nutricional y protege contra la obesidad, por ejemplo.

De hecho, el término “prolongada” que entrecomillo en ocasiones puede llegar a ofrecer la connotación de “innecesaria”, “excesiva”, pero lo cierto es que si no hubiera en nuestro entorno presiones para destetar antes de que niño deje por sí mismo el pecho, sencillamente hablaríamos de lactancia natural.

Precisamente Mireia estas semanas ha estado hablándonos de la lactancia materna prolongada y nos da unos consejos sobre cómo defenderla, ya que las madres que dan pecho más allá de los dos años muchas veces (no siempre) se enfrentan a la incomprensión de su entorno, cuando no a la falta de respeto.

Pero nadie debería cuestionar o atacar a una madre por dar el pecho el tiempo que decida, y menos si lo hace desde la ignorancia o el ataque, y para ello tenemos todos los argumentos a favor de la lactancia.

Esperamos que, seguramente con el tiempo, una práctica tan natural como dar el pecho a un niño o niña deje de convertirse en motivo de polémica o enfrentamientos improductivos y muchas veces fruto del desconocimiento.

jueves, 18 de agosto de 2011

Creación de un Vídeo de Lactancia Materna

Desde el grupo de apoyo a la Lactancia Materna de Mare a Mare queremos hacer un llamamiento a tod@s l@s lector@s para que participen en la creación de un vídeo. Con este vídeo pretendemos difundir al máximo y dar a conocer la lactancia materna mediante imágenes secuenciales.

Las imágenes deben mostrar lo que representa la Lactancia Materna para cada un@ de vosotr@s. No importa la calidad de las imágenes lo importante es el mensaje que se ve en ellas.

Quien desee participar en este vídeo debe de enviar un correo poniendo en el asunto Vídeo de Lactancia Materna a la siguiente dirección de correo: demareamare@gmail.com, se os remitirá una ficha de autorización de imágenes que se deberá de enviar cumplimentada junto con las imágenes.


Desde ya muchas gracias a tod@s.

Un saludo de Mare a Mare

jueves, 11 de agosto de 2011

Mujeres y hombres ¿de verdad somos iguales?

A continuación os transcribo un artículo más que interesante de la revista Mente Libre y escrito por Elena Mayorga que aunque penseis que no tiene mucho que ver con la Lactancia Materna, lo tiene y mucho. Os invito a expresar con vuestros comentarios lo que pensais.


Más de una y más de uno se habrá quedado un tanto sorprendido al leer el título del artículo y habrá pensado ¡¡pues claro que somos iguales! ¡hasta donde podemos llegar que a estas alturas de la vida se cuestione esto?
Y tienen razón …claro …pero sólo en ciertas cuestiones.

Mujeres y hombres, por supuesto que somos, o por lo menos deberíamos ser iguales ante la ley, ante las oportunidades laborales, deberíamos a igual trabajo cobrar los mismos sueldos. Hombres y mujeres deberíamos poder dirigir empresas, países, gobiernos, deberíamos tener la misma libertad de elección, la misma libertad de movimiento, las mismas libertades intelectuales, la misma libertad de pensamiento … es decir en derechos y libertades somos iguales o por lo menos en la teoría, pues estos son dos ámbitos donde, incluso en los países más avanzados, aún no se ha logrado la igualdad completa.

Pero, y aquí viene el pero de esta historia. No somos iguales en todo.
Las mujeres podemos quedarnos embarazadas, podemos parir (si nos dejan) y podemos amamantar a nuestros hijos.

Nosotras podemos gestarlos. Podemos, durante nueve meses, ir dándoles a través del cordón umbilical todos los sustentos necesarios para que se vayan formando sus cuerpos. Y durante esos mismos nueve meses, podemos ir ofreciéndoles a través de nuestras palabras, de nuestros gestos, de nuestros cuidados, y sobretodo, de nuestro amor, un gran número de otro tipo de nutrientes para formar su espíritu. Y cuando escribo espíritu, no me estoy refiriendo a un sentido religioso del término.

Nosotras podemos parir a nuestros hijos, vuelvo a decir, si nos dejan. Nosotras podemos sentir las contracciones y podemos notar el cuerpo de nuestros bebés deslizándose a través de nuestro organismo. Nosotras podemos pujar y ayudarles con nuestras fuerzas a atravesar el canal del parto y ver por primera vez la vida al otro lado.

Y una vez nacidos.
Nosotras podemos nutrirlos con nuestra esencia y colmarlos con la savia de nuestros pechos, de amor, apego, vinculación y sustento.

¿Ya son bastantes diferencias? ¿Verdad?
Diferencias, por supuesto, que no significan que un sexo sea mejor que el otro. Eso sería un debate espurio. Además, es obvio que cada sexo tiene su papel biológico imprescindible dentro de la especie.

Llegados a este punto, aprovecho el espacio que me dan estas líneas para ser yo la que os envíe una pregunta.

Si es tan indiscutible la diferencia entre hombres y mujeres.
Si es tan evidente que no somos iguales hablando en términos fisiológicos y biológicos.
Si es tan obvio que Madres y Padres tienen un disparidad de papeles en los primeros años de vida de sus hijos.

¿Por qué esta sociedad quiere robarle a las mujeres que deciden ser madres su lugar? ¿Por qué nuestra sociedad le vuelve la espalda a la maternidad? ¿Por qué esta sociedad cada vez interfiere más en la maternidad y en muchos casos embarazo, partos y lactancia acaban alejándose de lo natural para recabar en el ámbito de lo artificial?

Nos ponen mil trabas médicas y laborales para vivir un embarazo relajado y dichoso, nos cuesta parir en condiciones, nos presionan y mal aconsejan para que abandonemos de forma precoz la lactancia de nuestros hijos, nos impiden vivir en paz el proceso de crecimiento interior que supone el puerperio, nos señalan y nos ningunean si decidimos quedarnos a criar a nuestros hijos en la casa, nos señalan y nos ningunean si decidimos criar a nuestros hijos y trabajar una vez pasada la baja por maternidad, somos señaladas, somos ninguneadas.

Vuelvo a preguntar ¿por qué esta sociedad quiere robarle a las mujeres que deciden ser madres su lugar?
Curioso ¿verdad?
Dejo en el aire otras preguntas:
¿Por qué esta sociedad quiere robarle a la naturaleza su lugar?
Madres y naturaleza nutren y esta sociedad les vuelve la espalda ¿estamos ante el fin de nuestra sociedad?
La violencia, la agresividad, los crecientes casos de problemas de la mente ¿estarán relacionados con el distanciamiento que la artificialidad impone entre Mamás y Bebés?

¿Qué pensáis vosotros? ¿Tenéis respuestas a mis dudas?

lunes, 8 de agosto de 2011

El aislamiento de las madres que dan Lactancia Prolongada

Por Mireia Long Via Bebes y más.


Hemos hablado hasta ahora de la razones por las que ahora, en nuestra sociedad, se ha convertido en algo poco habitual, aunque en muchas culturas el dar el pecho más de dos años no sea minoritario, acuñándose el término de lactancia materna prolongada a un concepto bastante variable, que podemos generalizar diciendo que se suele aplicar a quien amamanta más de un año y segurísimo a quien lo hace más de dos. Y, en términos también generales, tiene una consecuencia: el aislamiento y la presión sobre las madres que se salen de la norma de nuestra sociedad “deslechada”.

Sin embargo, dado que la edad del destete ideal es un hecho en el que todas las culturas humanas suelen tener algo que decir y que limita sus aspectos naturales, el practicar la lactancia natural sin un destete programado no es comprendido en nuestra sociedad, una de las sociedades que menos amamantan y por menos tiempo, y provoca, además, las críticas más absurdas.

Que la leche no alimenta, por supuesto. Que la leche se ha acabado seguro unos meses después del parto. Que no puede ser buena para el niño, mejor la de vaca. Que seguirá mamando a los 18. Que se hará homosexual, como si la orientación sexual fuera una infección por las glandulas mamarias femeninas. Que nunca se despegará, será inseguro… yo que se. La de tonterías que he tenido que escuchar.

El aislamiento de las madres y la presión del entorno
Pero si topas con un pediatra anticuado o tu familia sigue con prejuicios contra la lactancia, el dar el pecho después del año, y no os digo ya después de los dos años, se puede convertir en una fuente de disgustos. Lo que si os digo, para animaros, es que a partir de los tres o cuatro dejan de opinar, sobre todo si los has puesto en su sitio a su debido tiempo.

Las madres pueden llegar a sentir un gran aislamiento y sufrir mucho especialmente en las reuniones y situaciones en las que se las aborda con comentarios hirientes. Dependiendo de ellas mismas y de la mentalidad de quienes las hacen sentirse agredidas o despreciadas, pueden usar algunas estrategias comunicativas para lograr hacerse, aunque no sea entender, al menos, respetar.

El grupo de afines
Para ellas suele ser de mucha ayuda buscar apoyo en otras madres que amamanten o tengan un estilo de crianza parecido, pues sentirse respetada, escuchada y valorada es indispensable. Realmente, la soledad de la maternidad puede ser muy dura en nuestra sociedad, pero si encima el entorno directo ataca nuestras decisiones, se burla de ellas, presiona con amenazas sin fundamento alguno o nos reta permanentemente necesitamos crear nuestra propia familia en la que podamos maternar confiadas y seguras.

Ese grupo de afines muchas mujeres lo encuentran en redes de madres, grupos de apoyo a la crianza o la lactancia y en internet.

Respecto a las presiones, ataques, desprecios y burlas de las familias o el entorno habitual sobre la lactancia escribiría una epopeya. No entiendo que la gente se considere con derecho a meterse en nuestra intimidad y criticarla, incluso si son miembros de la familia directa, o si lo hacen con buena intención desde la ignorancia.

Sigue siendo una forma de violencia especialmente dura para las madres recientes y me gustaría que nos contáseis algunas de las situaciones difíciles por las que habéis pasado en vuestra lactancia materna prolongada.

Veremos en el siguiente tema algunas ideas para sobrellevar las dificultades y problemas de la lactancia materna prolongada y la documentación científica que la avala como una práctica normal y sanísima.

La actual pérdida de la cultura del amamantamiento hace que en ocasiones se ejerza sobre las madres que siguen dando pecho a sus hijos más allá de las pautas marcadas como “normales”, presión psicológica o cierto aislamiento, los mayores problemas y dificultades de la lactancia materna prolongada.

Las mujeres que dan el pecho más de un año se enfrentan a menudo con la incomprensión de familiares, amigos y profesionales de la salud y buscan razones con las que defender sus decisiones e información que cambie la opinión de los que las atacan.

¿Debemos defendernos?
En primer lugar debo decir que no creo que una madre o un padre deban defenderse por tomar decisiones sobre crianza y que los demás más bien tendrían que aprender un poquito de educación y meterse en sus asuntos.

Mi premisa sería: a quien no le debamos explicaciones, no se las demos. A quien comente algo que no es de su incumbencia, no le contestemos. A quien sea grosero, maleducado, burlón o sarcástico, responderle con silencio o de forma cortante, tal y como merecen. Cuanto antes se ponga en su sitio a los metomentodo, mejor.

Veremos, en otro tema, como, las mamás que se sienten presionadas o aisladas por su entorno debido a la lactancia prolongada pueden defenderse y responder a los ataques o a los comentarios desagradables.

sábado, 6 de agosto de 2011

Las dificultades de la lactancia materna prolongada

Autora: Mireia Long


Debo empezar diciendo que no me gusta nada el término lactancia materna prolongada, pues su significado es tan variable como la mentalidad de las personas. Cuando una mamá amamanta más allá de los nueve meses o del año se sigue encontrando muchas situaciones incómodas, críticas y comentarios nacidos de la ignorancia por parte de su entorno. Esta es sin duda la peor de las dificultades y problemas de la lactancia prolongada.

Se suele considerar lactancia materna prolongada la que va más allá de los dos años que aconseja la Organización Mundial de la Salud como el tiempo mínimo óptimo de amamantamiento, sin embargo, la misma OMS aclara que es una cifra que solo indica el mínimo y que no hay razón para destetar a los dos años.

Dicho esto, en realidad una lactancia duraría mientras madre e hijo lo decidan, y podría ser normal mantenerla hasta, perfectamente, los seis o siete años, sin que existan dato alguno real que demuestre que esto es perjudicial, como veremos más adelante, y, no solo eso, sino que es una edad normal de destete según parámetros etológicos referidos a las características de nuestra especie, como reconoce el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría.

Amamantar después de los dos años suele ser mucho más sencillo. Los problemas iniciales fueron ya superándose, los niños van teniendo pautas de sueño más estables y la lactancia sirve como consuelo y reconciliación además de como alimento. Ya no nos preocupará si toma suficiente, pues daremos toda clase de alimentos y también, si queremos, otros lácteos. Incluso, si hay situaciones en las que no queremos amamantar o hacerlo en privado, los niños van entendiendo y pueden aceptar estas condiciones.

Pero, por otro lado, sigue teniendo a su favor las mismas ventajas que antes: un alimento de gran calidad siempre listo y protector, esteril, que puede rehidratar, alimentar y consolar a la vez.

Las dificultades para una madre que desea dar el pecho más de dos años son, fundamentalmente, las presiones y la incomprensión del entorno.

Datos contra la lactancia materna prolongada

Realmente no hay ningún dato que demuestre que dar el pecho más de dos años tenga el más mínimo inconveniente ni para la salud ni para el desarrollo emocional del niño. Tampoco para la madre. Más bien, todos los estudios que se publican suelen indicar que los beneficios de la lactancia se mantienen a lo largo del tiempo e incluso son mayores cuanto más dura la lactancia, aunque suele haber pocos trabajos específicos sobre niños mayorcitos.

Y más bien hay datos muy claros que señalan que, a pesar de ser una cuestión muy influenciada por las pautas culturales variables, el periodo de amamantamiento natural en el ser humano se puede fijar entre los dos años y medio y los siete años, según el marcador analizado. Por tanto, hablar de lactancia materna prolongada no tiene mucho sentido.

Suele indicarse que los niños necesitan tomar leche para lograr un desarrollo completo de sus huesos y su crecimiento, por lo menos hasta los seis o siete años. Si de verdad hace falta al niño humano tomar leche, la lógica nos dice que siempre hablaríamos originariamente de leche de su especie más que leche de otra, aunque puedan asimilarla.

Sin embargo, ya que en nuestro entorno amamantar dos años es minoritario y los ataques a las madres que dan el pecho empiezan mucho antes, hacia el año, me referiré a la lactancia materna prolongada y sus problemas de forma flexible y dependiendo mucho del entorno y su valoración de la lactancia después de haberse introducido la alimentación complementaria.

A pesar de proporcionar múltiples beneficios y no conocerse ningún inconveniente para la lactancia materna prolongada, las mujeres que deciden amamantar a sus bebés hoy en día durante un periodo superior a los dos años, se encuentran con frecuencia con dificultades.

Aunque hay campañas y una mayor conciencia de los beneficios de la lactancia materna, se siguen presentando como si fuera algo añadido, un plus que podemos ofrecer a nuestros hijos, produciéndose la situación en la que la madre que amamanta no recibe suficiente información o a apoyo del entorno.

La pérdida de la cultura del amamantamiento

Nuestra sociedad ha perdido en los últimos cien años la cultura del amamantamiento y se sigue considerando “normal” dar el pecho unos meses, pero cuando se supera el año las mamás empiezan a sentir una fuerte presión de conocidos, familiares y hasta de la señora de la cola del super que se permiten indicarle el daño que le hace a su hijo, los problemas psicológicos que le aguardan y que su leche, por supuesto, ya no puede alimentar.

Los falsos mitos, incompatibilidades, problemas para la madre y trastornos mentales profetizados para el niño han dado ya muchos temas a Bebés y más. La información cala despacito y se siguen escuchando muchas tonterías contra la lactancia a demanda, la lactancia nocturna, la lactancia exclusiva, todas ellas culpables, al final, de fracasos en lactancias deseadas perdidas por los malos consejos.

Si a eso añadimos que a veces las madres no cuentan con alguien con experiencia que sepa identificar el problema y ayudarlas de forma efectiva, es complicado salir adelante.

Los profesionales de la salud y la lactancia materna prolongada

Desgraciadamente a veces los profesionales de la salud tampoco apoyan la lactancia materna como debieran. Recuerdo a mi primera pediatra, la que me regalaba leche de bote para que le diera a mi hijo al irme a trabajar y me decía que sacarme la leche era un capricho absurdo, la que pautaba el destete nocturno con Estivill desde los seis meses y desde luego consideraba seguir con el pecho después del año una manía sin sentido. Vamos, toda una defensora de la lactancia que sin duda lograba que pocos niños pudieran seguir tomando leche materna tras pasar varias veces por su consulta.

Me temo que no es la única que sigue mandando biberones de ayudita innecesarios, manda leche artificial para las papillas, te dice que la leche es de postre una vez has introducido la alimentación complementaria prematuramente y considera que la lactancia nocturna es perjudicial. Cada vez son menos, pero siguen quedando y hay que saber detectarlos para huir de ellos si quieres amamantar sin problemas.

Por supuesto hay magníficos pediatras y enfermeros que se actualizan, como es su obligación y ayudan a las madres a seguir amamantando, dándoles toda la información necesaria para que entiendan lo importante que es la leche materna para sus hijos también a partir de los seis meses o del año. Sin ellos, posiblemente nunca se logre mejorar los índices de lactancia españoles. Hay que reconocerles el gran papel que hacen.

Sin embargo, pese a la gran influencia que puede tener nuestro pediatra o nuestra matrona o enfermera de pediatría en el fracaso o el éxito de nuestra lactancia, la presión hacia las madres que ya están informadas y han decidido seguir con la lactancia mientras sus hijos lo deseen, no suele venir tanto de los sanitarios, a los que se ha aprendido a sortear o elegir, sino del entorno: la familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo o, en general, cualquiera que se entere que no has destetado antes del año y se considera con derecho a darte la charla. Las dificultades de la lactancia materna prolongada son sociales como decía al principio y veremos en el siguiente tema como lidiar con ellas.

martes, 2 de agosto de 2011

La lactancia materna exclusiva durante seis meses protege al bebé contra el asma


Son innumerables los beneficios del amamantamiento, y uno de ellos es que según un estudio realizado en Holanda con más de cinco mil niños, la lactancia materna exclusiva durante seis meses protege al bebé contra el asma.

Investigadores del Centro Médico Erasmus recopilaron información sobre la alimentación que recibieron los niños, teniendo en cuenta si fueron amamantados exclusivamente o si, además, incorporaron papillas u otras leches.

Encontraron que aquellos que habían sido amamantados durante seis o más meses son menos propensos a desarrollar síntomas de asma en la niñez temprana, mientras que los niños que nunca habían recibido leche materna tenían un mayor riesgo de sibilancia, falta de aire, tos seca y flema persistente en los primeros cuatro años de vida.

Han visto que la posibilidad de desarrollar esta enfermedad también depende de la duración del amamantamiento. La lactancia materna exclusiva demostró tener el mayor efecto protector, que iba disminuyendo a medida que se reducía el tiempo de amamantamiento.

Por su parte, los niños que nunca fueron amamantados tenían hasta 1.5 veces más probabilidades de desarrollar sibilancia o flema persistente. Los niños que fueron alimentados con otras leches o sólidos además de la leche materna en los primeros cuatro meses de vida también eran más propensos a experimentar sibilancia, falta de aire, tos seca y flema persistente en los primeros cuatro años de vida que los niños que fueron exclusivamente amamantados en sus cuatro primeros meses.

Los resultados del estudio vienen a respaldan las recomendaciones actuales de organismos como la OMS que aconseja la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida. Además de proteger al bebé contra el asma, la enfermedad respiratoria más frecuente en la infancia en los países industrializados, el amamantamiento tiene importantes beneficios, tanto para el bebé como para la madre.

sábado, 30 de julio de 2011

Beneficios del colecho en niños mayores de un año


Sabiendo que muchos padres dudan si permitir a los niños dormir con ellos en la misma cama debido a posibles consecuencias futuras, un estudio se ha dedicado a investigar los beneficios del colecho en niños mayores de un año, llegando a la conclusión de que compartir la cama no lleva a problemas conductuales ni de aprendizaje más adelante.

Son muy variadas las opiniones de las asociaciones de pediatría respecto al colecho, especialmente en bebés recién nacidos, menores de un año, con respecto al riesgo asociado de muerte súbita. Sin embargo, no se ha investigado en profundidad en lo que respecta a las consecuencias en el desarrollo en niños de uno, dos o tres años.

Los autores del estudio no hallaron una relación entre los bebés que comenzaban a caminar que compartían cama y el inicio de problemas cognitivos o conductuales para los cinco años.

Por el contrario, notaron que los niños pequeños que se duermen solos tienden a dormir más inquietamente, mientras que los que duermen acompañados tienen un mejor sueño.

Desde luego, un sueño de buena calidad, a la larga, tiene un impacto sobre los problemas conductuales y cognitivos posteriores. Por tanto, si el niño duerme mejor en compañía de sus padres, esto implica un beneficio en su desarrollo.

Es cierto que hay niños que están acostumbrados a dormir solos y duermen muy bien, pero podría ser aconsejable el colecho en aquellos niños que tienen dificultad para dormir de forma continuada por las noches.

Un mejor sueño en los niños repercute en el sueño de los padres y, lógicamente, en su desarrollo. Los investigadores concluyeron que “compartir cama no es necesariamente algo que desaconsejar. En realidad puede ser algo positivo. Se trata de averiguar cómo hacerlo”.

martes, 19 de julio de 2011

Lactancia Materna después de una cesárea

Por IBONE OLZA FERNÁNDEZ Psiquiatra Infanto-juvenil.


El nacimiento de un hijo es uno de los acontecimientos vitales más significativos y de mayor impacto en la vida de la mujer. Lamentablemente asistimos a una epidemia de cesáreas, en su mayoría “inne-cesáreas” como ha denunciado la Organización Mundial de la Salud, que señala que en ningún país se debería superar el 10-15% de nacimientos por cesárea, mientras en nuestro país se roza el 25%, es decir, uno de cada cuatro niños viene al mundo por cesárea. Para las madres que han tenido una cesárea la lactancia tiene ventajas adicionales como :

El útero recupera antes su tamaño normal (la cesárea hace que el útero tarde más en recuperar el tamaño normal que si el parto hubiera sido vaginal 1).
Favorece la pérdida de peso, lo cual es aún más beneficioso si la madre tiene limitada su movilidad y actividad física durante las primeras semanas como consecuencia de la cesárea.
La protección para el bebé de numerosas infecciones puede ser especialmente importante para los niños que nacen por cesárea tras un parto largo con rotura de bolsa o que permanecen ingresados en el hospital, donde el riesgo de infecciones es mayor.
Pero sobre todo el éxito en la lactancia permite a muchas madres recuperar la confianza en su cuerpo y la autoestima que se vio quebrantada por la cesárea 2. Al favorecer el vínculo, la lactancia puede ser un instrumento de sanación de la herida emocional producida por el parto traumático, tanto para la madre como para el niño.

A pesar de estos beneficios los obstáculos son importantes. De hecho son numerosos los estudios que demuestran que las madres que tienen una cesárea dan menos el pecho que las que dan a luz vaginalmente. Los motivos son múltiples, desde el retraso en la primera toma y las dificultades derivadas de algunas rutinas hospitalarias hasta la falla en la confianza de la mujer tras la cesárea.

DIFICULTADES PARA AMAMANTAR DESPUÉS DE LA CESÁREA
Un estudio 3 señaló que las madre que daban a luz por cesárea urgente presentaban niveles más bajos de oxitocina y prolactina, las hormonas de la lactancia, en las primeras 48 horas del posparto. Otros autores también han concluido que las madres que dan a luz por cesárea presentan un riesgo tres veces mayor de abandonar la lactancia en el primer mes 4. Sin embargo las diferencias en la duración de la lactancia entre las madres que han dado a luz vaginalmente y las que lo han hecho por cesárea desaparecen después del primer mes 5. Por lo tanto resulta evidente que después de una cesárea las madres necesitan un apoyo especial e individualizado y un seguimiento estrecho en el inicio de la lactancia 6.

La mayoría de las dificultades que encuentran muchas madres para amamantar tras la cesárea no son debidas a la intervención sino a toda una serie de creencias erróneas y/o prácticas inadecuadas en el hospital que a menudo motivan que la lactancia termine antes de lo que la madre deseaba.

En realidad la lactancia se puede iniciar en la primera hora de vida del bebé incluso si éste ha nacido por cesárea. No existe ningún motivo médico que justifique el que a los bebés se les mantenga en observación sin sus padres durante las primeras 24 horas siguientes a la cesárea, como se realiza rutinariamente en algunos hospitales españoles. La primera recomendación para amamantar tras una cesárea es pues sencilla: no separar a madre y bebé bajo ningún argumento.

El cansancio, la fatiga y el estrés vivido por la madre pueden por sí solos inhibir la producción de la hormona prolactina. Este efecto suele verse acrecentado por las normas del hospital que a menudo impiden que la madre que ha tenido una cesárea descanse efectivamente: A esto se añade la creencia de que “la cesárea debilita tanto que la leche no alimenta al bebé”. A menudo se achaca a la debilidad materna secundaria a la cesárea el llanto del bebé, es decir, se interpreta que si el bebé llora mucho a pesar de tomar el pecho será porque la leche no le alimenta. Otro de las nociones que entorpece bastante la lactancia tras la cesárea es la de que “para que la madre descanse y se recupere antes es preferible que dé el biberón”. Preparar biberones en medio de la noche suele ser bastante más agotador que amamantar en la cama y como ya hemos comentado la lactancia favorece el que la madre se recupere antes de la cesárea.

El encontrar una buena postura para amamantar tras la cesárea puede no ser sencillo.
Muchas madres encuentran que la mejor postura en estos casos es tumbadas, esto también favorece el que echen pequeñas siestas cada vez que el bebé se duerme al pecho, lo que acelera bastante la recuperación materna. Otras madres se beneficiaron de los cojines especiales para la lactancia, que permiten tener al bebé bien colocado en el pecho sin que se apoye en el vientre de la madre, lo que evita el dolor. Los bebés nacidos por cesárea pueden tener dificultades propias de su nacimiento. Algunos pasan las primeras semanas muy adormilados, casi siempre por haber nacido dos o tres semanas antes de tiempo. Otros lloran desconsoladamente. A veces no sabemos porqué lloran, aparentemente todo está bien. Lo cierto es que algunos niños han sufrido mucho en el parto, en la cesárea o en las primeras horas de vida. Llevan el susto metido en el cuerpo, por decirlo de alguna manera, para ellos la experiencia ha sido dura. Resulta obvio, pero hay que recordar que los bebés se enteran de todo, sufren y se emocionan exactamente igual que todos los humanos, y si un bebé ha tenido un parto traumático puede recordarlo o tener pesadillas con el mismo. Lo importante es entender que incluso si no sabemos muy bien qué es lo que les pasa siempre podemos ofrecerles el pecho como consuelo o simplemente tenerlos en brazos y cantarles o acariciarles.

Los profesionales sanitarios a menudo desconocen el sufrimiento emocional que muchas madres atraviesan tras la cesárea. Por el contrario prevalece el imperativo de que la madre debe de estar feliz porque tiene “un bebé sano” o agradecida por la cesárea. Pero lo uno no quita lo otro: se puede estar muy feliz por la llegada al mundo de un hijo y a la vez muy triste por la pérdida del parto soñado o de las primeras horas junto al bebé. La cesárea es ante todo un sacrificio y un acto de amor: cuando una madre acepta ser seccionada casi siempre lo hace desde el convencimiento de que eso es lo mejor para su hijo .

Para algunas madres la cesárea no supone ningún trauma aparente, otras pueden tener sentimientos de pérdida y o fracaso.

¿Por qué son tan variables las reacciones ante un mismo suceso? Toda una serie de factores pueden inclinar la balanza en uno u otro sentido. En primer lugar los factores obstétricos. En las cesáreas urgentes el miedo por la vida del bebé o la propia vida puede ser una situación tan estresante como para desencadenar un verdadero síndrome de estrés postraumático, una reacción psicológica que hoy se sabe que puede producirse después de situaciones estresantes en el parto 7-9.

Por contra las cesáreas programadas pueden permitir que la mujer se prepare mejor psicológicamente para la intervención. Sin embargo este aspecto por sí sólo no justifica el programar la cesárea sin que haya trabajo de parto previo, ya que casi siempre se puede esperar a que se inicie el parto de manera espontánea y entonces realizar la intervención, así la mujer ha podido prepararse para la cesárea y también evitar entre otros el riesgo de que el bebé tenga problemas respiratorios, cosa frecuente en las cesáreas programadas. Además así el bebé al menos ha podido elegir su fecha de nacimiento.

El nacimiento, incluso si acontece en un quirófano, debería ser siempre tratado con el máximo respeto por parte de los profesionales : la madre y el niño son los verdaderos protagonistas.

Si la mujer se ha sentido partícipe de la decisión, si ha sido bien informada, si ha percibido la cesárea como imprescindible es más probable que la asimile bien 13.
Por el contrario, si se ha sentido maltratada verbalmente, si no ha sido acompañada y si la indicación de la cesárea ha sido dudosa o claramente innecesaria el malestar psicológico probablemente será significativo o incluso creciente conforme pase el tiempo. Para muchas madres el momento más doloroso llega meses o años después de la cesárea, cuando descubren que esta se podía haber evitado o que el motivo que se les dió en su momento era dudoso o incluso falso. Los aspectos socioculturales pueden favorecer la satisfacción de la mujer con el procedimiento, como es el caso de aquellos círculos sociales donde la cesárea se percibe como un privilegio de las clases altas (fenómeno descrito en algunas sociedades latinoamericanas, como Brasil o México) o por el contrario pueden incrementar su aislamiento y sufrimiento interno si la familia o los amigos no entienden la decepción de la madre con el nacimiento 10. Varios investigadores han estudiado las reacciones psicológicas presentes entre algunas mujeres que han dado a luz por cesárea. La más generalizada es la sensación de pérdida, es decir, el duelo por no haber tenido el parto soñado 11. Esto se puede expresar en términos de decepción o de tristeza intensa por no haber estado presente en el nacimiento “aunque me lo enseñaron al nacer yo no lo recuerdo, me da rabia tener que imaginarme lo que otras mujeres recuerdan toda su vida” 12.

La psicóloga Cheryl Beck analizó los relatos de mujeres que presentaban síndrome de estrés postraumático relacionado con el parto13. Encontró que las madres que lo padecen :

Continuamente recuerdan y reviven el parto mediante flashbacks y pesadillas, durante semanas o meses.

Se sienten desconectadas o extrañadas ante sus bebes y ausentes de la realidad, como si no estuvieran allí o no fueran las mismas.

El trauma vivido hace que necesiten entender y hablar continuamente de lo que les sucedió y que busquen información médica sobre sus partos de manera obsesiva (”obsesión y monotema”)

Se sienten enfadadas con los profesionales, con sus familiares y consigo mismas. Presentan síntomas de ansiedad y depresión. El SEPT dificulta la relación de las madres con los profesionales sanitarios.

Su experiencia de la maternidad se ve muy afectada. A menudo se sienten distanciadas de sus hijos. Tienen muchas dificultades para relacionarse con otras madres, no pueden evitar comparar su parto con el de las otras. El síndrome puede producir un rechazo a la sexualidad, a tener más hijos, o hacer que la madre pida una cesárea programada en el siguiente embarazo.

CÓMO FACILITAR LA LACTANCIA TRAS LA CESÁREA
Evitar la separación madre bebé tras la cesárea o minimizarla, y reforzar la autoestima y confianza maternas mediante mensajes positivos son la manera de ayudar a las madres a establecer la lactancia tras la cesárea. Prácticamente siempre la lactancia se puede iniciar en el quirófano. Casi todos los problemas con la lactancia se solucionan de manera similar: metiéndose madre y bebé semidesnudos en la cama, poniendo al bebe sobre el pecho de la madre, recomenzando, armándose de paciencia y cariño, posponiendo todo lo demás, ofreciendo el pecho verdaderamente a demanda. La manera de aumentar la producción de leche es simple: tener al bebé más tiempo al pecho. Si a pesar de todo sigue habiendo un problema es necesario que un buen profesional lo diagnostique y ofrezca una solución que permita continuar con el pecho, siempre animando y reconociendo el valor y mérito que tiene la madre en esa circunstancia. Algunas mujeres, además de sentirse culpables por haber tenido una cesárea en vez de un parto vaginal, se sienten fracasadas por no haber conseguido amamantar a su bebé14. En la mayoría de los casos el abandono de la lactancia ha sido debido a una serie de consejos erróneos y a una falta de apoyo por parte del entorno familiar y sanitario. Por eso es importante celebrar los logros, incluso si estos parecen pequeños. Si una madre logró amamantar a su bebe durante 15 días, eso ya tiene mérito. A veces los inicios de la lactancia son tan difíciles que se convierte en una situación de muchísimo agobio y angustia, un martirio real. Entender por qué no funcionó la lactancia también es la mejor manera de amamantar con éxito la siguiente vez. La recuperación emocional puede ser larga y laboriosa, y en algunos casos es preciso recurrir a la ayuda profesional, especialmente si hay un síndrome de estrés postraumático o una depresión posparto. Incluso si es recomendable iniciar tratamiento farmacológico, hay que recordar la mayoría de los psicofármacos son perfectamente compatibles con la lactancia materna 15. Cualquier planteamiento terapéutico debería iniciarse con un reconocimiento explícito a la madre por amamantar con éxito en una sociedad donde es tan pequeño el porcentaje de bebés amamantados de forma exclusiva. Este reconocimiento inicia el apoyo a la autoestima materna. La relación terapéutica por lo tanto debería basarse en el apoyo y refuerzo del vínculo materno filial y de la lactancia, no al contrario.

BIBLIOGRAFÍA
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Beck, Cheryl. “Post-traumatic stress disorder due to childbirth. The aftermath” Nursing Research, July August 2004, vol 53, no 4.
Olza, I. Lebrero, E. “¿Nacer por cesárea? Evitar cesáreas innecesarias, vivir cesáreas respetuosas”. Ediciones Granica, 2005.
Olza I., Gainza, I.“Alternativas al tratamiento psicofarmacológico en madres lactantes con depresión postparto en atención primaria”. Revista OB STARE número 7, enero 2003.
Enlace recomendado: Foro apoyocesareas: www.elistas.net/lista/ apoyocesareas.

domingo, 17 de julio de 2011

Mitos habituales sobre Lactancia Materna

A continuación de los mitos y las realidades, está toda la documentación desde donde se han obtenido las respuestas. Como vereis, está todo debidamente documentado.


Mito 1: Amamantar frecuentemente al niño reduce la producción de leche, produce un reflejo de eyección débil y al fracaso de la lactancia.
Realidad: La cantidad de leche que una madre produce llega a su punto óptimo cuando se le permite al niño sano amamantar tantas veces como lo necesite. El reflejo de eyección de la leche opera más fuertemente en presencia de un buen suministro de leche, que normalmente ocurre cuando se alimenta al niño a demanda.

DeCaralho, M et al., Effect of frequent breastfeeding on early milk production and infant weight gain, Pediatrics, 1983; 72:307-11
Hill, P., Insufficient milk supply syndrome, NAACOG's Clin Issues, 1992; 3(4):605-12
Klaus, M., The frequency of suckling: neglected but essential ingredient of breastfeeding, Ob Gyn Clin North Am 1987; 14(3):623-33
Neifert, M., Early assessment of the breastfeeding infant, Contemporary Pediatrics, octubre 1996
Lawrence, R., Breastfeeding: A Guide for the Medical Profession, 4ª ed. St. Louis: Mosby 1994;188
Salariya E. et al., Duration of breastfeeding after early initiation and frequent feeding, Lancet 1978 2(8100): 1141-43
Slaven, S. Harvey, D., Unlimited sucking time improves breastfeeding, Lancet 1981; 14: 392-93
Stuart-Macadam, P., Dettwyler, K., Breastfeeding: Biocultural Perspectives, Hawthorne, Nueva York: Aldine de Gruyter, 1995; 129
Woolridge, M. y Baum, J., Infant appetite-control and the regulation of the breast milk supply, Child Hosp Qtrly 1992; 3:113-19

Mito 2: Una madre necesita amamantar únicamente de cuatro a seis veces cada 24 horas para mantener una buena cantidad de leche.
Realidad: Los estudios científicos demuestran que cuando una madre amamanta frecuentemente desde que nace el niño, con un promedio de 9,9 veces cada 24 horas durante los primeros 15 días, su producción de leche es mayor, el niño aumenta mejor de peso y la madre amamantará durante un período de tiempo más largo. La producción de la leche ha demostrado estar relacionada con la frecuencia de las tomas. La cantidad de leche empieza a disminuir cuando las tomas son poco frecuentes o restringidas.

Daly, S., Hartmann, P., Infant demand and milk supply: Part 1 and 2, J Hum Lact 1995; 11(1):21-37
DeCaralho, M et al., Effect of frequent breastfeeding on early milk production and infant weight gain, Pediatrics, 1983; 72:307-11
De Coopman, J., Breastfeeding after pituitary resection: support for a theory of autocrine control of milk suppy, J Hum Lact 1993; 9(1): 35-40
Riordan, J., y Auerbach, K., Breastfeeding and Human Lactation, Boston y Londres: Jones and Bartlett 1993:88

Mito 3: Los niños obtienen toda la leche que necesitan durante los primeros cinco a diez minutos de mamar.
Realidad: Aunque muchos bebes mayorcitos pueden tomar la mayor parte de su leche en los primeros cinco a diez minutos, esto no es generalizable a todos los niños. Los recién nacidos, que apenas están aprendiendo a mamar, no siempre son tan eficaces al pecho y a menudo requieren mucho más tiempo para comer. Poder mamar también depende del reflejo de subida de la leche materna. Aunque a muchas madres les sube la leche casi inmediatamente, a otras no les sucede igual. En algunas mujeres, la subida de la leche es escalonada, tiene lugar varias veces durante una sola toma. En vez de adivinar, es mejor permitir que el niño mame hasta que muestre señales de satisfacción, tales como soltarse él solo o tener los brazos y las manos relajados.

Lucas, A., Lucas, P., Aum, J., Differences in the pattern of milk intake between breast and bottle-fed infants, Early Hum Dev 1981; 5: 1995
Stuart-Macadam, P., Dettwyler, K., Breastfeeding: Biocultural Perspectives, Hawthorne, Nueva York: Aldine de Gruyter, 1995; 220-37

Mito 4: Las madres lactantes deben espaciar las tomas para que puedan llenársele los pechos.
Realidad: Cada pareja madre/hijo es única y diferente. El cuerpo de una madre lactante siempre está produciendo leche. Sus senos funcionan en parte como "depósitos de reserva", algunos con mayor capacidad que otros. Cuanto más vacío este el pecho, más rápido trabajará el cuerpo para reabastecerlo. Cuanto más lleno esté el pecho, más lenta será la producción de leche. Si una madre espera sistemáticamente a que se le "llenen" los pechos antes de amamantar, su cuerpo puede recibir el mensaje de que está produciendo demasiada leche y, por tanto, reducir la producción.

Daly, S., Hartmann, P., Infant demand and milk supply: Part 2, J Hum Lact 1995; 11(1):27-37
Lawrence, R., Breastfeeding: A Guide for the Medical Profession, 4ª ed. St. Louis: Mosby 1994; 240-241

Mito 5: A las ocho semanas de edad el niño sólo necesita entre seis y ocho tomas de leche materna; a los tres meses sólo requiere de cinco a seis tomas; y a los seis meses, no más de cuatro o cinco tomas al día.
Realidad: La frecuencia de las tomas del niño alimentado al pecho varía de acuerdo con la producción de leche de la madre y su capacidad de almacenamiento (las madres con más pecho en general tienen mayor capacidad de almacenamiento), así como con las necesidades de crecimiento del niño. Los días en que se producen picos de crecimiento (días de mayor frecuencia) y las enfermedades del niño pueden cambiar temporalmente los patrones alimenticios del bebé. Además, el consumo calórico del niño aumenta al final de la toma, así que imponer límites arbitrarios sobre la frecuencia o duración de las tomas puede desembocar en un consumo demasiado bajo de calorías para el niño.

Daly, S., Hartmann, P., Infant demand and milk supply: Part 1, J Hum Lact 1995; 11(1):27-371-6
Klaus, M., The frequency of suckling: neglected but essential ingredient of breastfeeding, Ob Gyn Clin North Am 1987; 14(3):623-33
Lawrence, R., Breastfeeding: A Guide for the Medical Profession, 4ª ed. St. Louis: Mosby 1994; 253
Millard., A., The place of the clock in pediatric advice: rationales, cultural themes and impediments to breast-feeding, Soc Sci Med 1990: 31:211
Woolridge,M., "Baby controlled breastfeeding: biocultural implications" en Stuart-Macadam, P., Dettwyler, K., Breastfeeding: Biocultural Perspectives, Hawthorne, Nueva York: Aldine de Gruyter, 1995; 217-42

Mito 6: Es la cantidad de leche que el niño consume, no si es leche materna o de fórmula, lo que determina cuánto tiempo aguanta un niño entre dos tomas.
Realidad.Ls niños amamantados vacían el estómago más rápidamente que los niños alimentados con biberón, aproximadamente en 1,5 horas en vez de hasta 4 horas. Esto se debe al tamaño mucho menor de las moléculas de las proteínas que forman parte de la leche materna. Aunque la cantidad de leche que se consume es uno de los factores que determinan la frecuencia de las tomas, el tipo de leche es de igual importancia. Los estudios antropológicos de las leches producidas por los diversos tipos de mamíferos confirman que los bebes humanos están diseñados para recibir alimento con frecuencia y que así lo han hecho a través de la historia.

Lawrence, R., Breastfeeding: A Guide for the Medical Profession, 4ª ed. St. Louis: Mosby 1994; 254
Marmet, C., Shell, E., Breastfeeding Is Important, Encino, California: Lactation Institute, 1991; 4
Stuart-Macadam, P., Dettwyler, K., Breastfeeding: Biocultural Perspectives, Hawthorne, Nueva York: Aldine de Gruyter, 1995; 192

Mito 7: Nunca despiertes al niño que duerme.
Realidad: Aunque es verdad que la mayoría de los niños indican cuándo tienen hambre, es posible que los recién nacidos no se despierten tan a menudo como lo necesitan, por lo que hay que despertarlos si fuera necesario para que coman por lo menos ocho veces cada 24 horas. Quizá no se despierta a causa de los medicamentos que recibió la madre durante el parto, por ictericia, trauma, chupete, medicamentos maternos o comportamiento introvertido por parte de los niños a los que se les hace esperar cuando dan señales de hambre. Además, las madres que quieran aprovechar la infertilidad natural que produce la amenorrea durante la lactancia comprobarán que el regreso de la menstruación se demora aun más cuando el niño sigue mamando de noche.

American Academy of Pediatrics Policy Statement on Breastfeeding and the Use of Human Milk, Pediatrics 1997: 100(6): 1035-39
Klaus, M., The frequency of suckling: neglected but essential ingredient of Breastfeeding, Ob Gyn Clin North Am 1987; 14(3):623-33
Mohrbacher, N., Stock, J., Breastfeeding Answer Book, Schaumburg, Illinois: LLLI, 1997;60-65, 360-61
Tips for Rousing a Sleepy Newborn, LLLI, 1997, Publication No. 485

Mito 8: El metabolismo del niño se encuentra desorganizado al nacer y requiere que se le imponga una rutina u horario para ayudar a resolver esta desorganización.
Realidad: Los niños nacen programados para comer, dormir y tener períodos de vigilia. No es un comportamiento desorganizado, sino un reflejo de las necesidades únicas de cada recién nacido. Con el transcurso del tiempo los bebés se adaptan gradualmente al ritmo de vida de su nuevo ambiente sin precisar entrenamiento ni ayuda.

Mohrbacher, N., Stock, J., Breastfeeding Answer Book, Schaumburg, Illinois: LLLI, 1997;60-65, 360-61
Sears, W., The Fussy Baby, LLLI 1985; 12-13

Mito 9: Las madres lactantes deben usar siempre ambos pechos en cada toma.
Realidad: Es mucho más importante dejar que el niño termine de tomar del primer lado antes de ofrecer el segundo, aunque esto signifique que rechace el segundo lado durante esa toma. La última leche (que contiene más calorías) se obtiene gradualmente conforme se va vaciando el pecho. Para algunos niños, si se les cambia de lado de forma prematura, se llenarán de la leche primera, más baja en calorías, en vez de obtener el equilibrio natural entre la leche primera y segunda. Como resultado, el niño no se satisfará y perderá peso. Durante las primeras semanas, muchas madres ofrecen ambos pechos en cada toma para ayudar a establecer el suministro de leche.

Mohrbacher, N., Stock, J., Breastfeeding Answer Book, Schaumburg, Illinois: LLLI, 1997;60-65, 25
Stuart-Macadam, P., Dettwyler, K., Breastfeeding: Biocultural Perspectives, Hawthorne, Nueva York: Aldine de Gruyter, 1995; 192
Woolridge, M., Fisher, C., Colic, "overfeeding" and symptoms of lactose malabsorption in the breastfed baby: a possible artifact of feeding management?, Lancet 1988; 11(8605): 382-84
Woolridge, M. et al., Do changes in pattern of breast usage alter the baby's nutritional intake?, Lancet 1990; 336 (8712): 395-97

Mito 10: Si un niño no aumenta bien de peso, es posible que la leche de su madre sea de baja calidad.
Realidad: Los estudios demuestran que aun las mujeres desnutridas son capaces de producir leche de suficiente calidad y cantidad para suplir las necesidades de crecimiento del niño. En la mayoría de los casos, el escaso peso se debe al consumo insuficiente de leche materna o a un problema orgánico del niño.

Mohrbacher, N., Stock, J., Breastfeeding Answer Book, Schaumburg, Illinois: LLLI, 1997;60-65, 25
Wilde, C. et al., Breastfeeding; matching supply with demand in human lactation, Proc Nutr Soc 1995; 54: 401-06

Mito 11: Cuando una mujer tiene escasez de leche, generalmente se debe al estrés, la fatiga o el bajo consumo alimenticio y de líquidos.
Realidad: Las causas más comunes de leche escasa son: tomas infrecuentes y/o problemas con el afianzamiento y postura del bebé al mamar. Ambos problemas se deben en general a información incorrecta que recibe la madre lactante. Los problemas de succión del niño también pueden afectar de forma negativa a la cantidad de leche que produce la madre. El estrés, la fatiga o la mala nutrición rara vez son causas de baja producción de leche, ya que el cuerpo humano ha desarrollado mecanismos de supervivencia para proteger al lactante en tiempos de hambruna.

Dusdieker, B., Stumbo, J. Booth, B. et al, Prolonged maternal fluid supplementation in breastfeeding, Pediatrics 1990; 86: 737-40
Hill, P., Insufficient milk supply syndrome, NAACOG's Clin Issues 1992; 3(4):605-13.
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World Health Organization, Not enough milk, Division of Child Health and Development Update Feb 1995: 21,

Mito 12: Una madre debe tomar leche para producir leche.
Realidad: Una dieta saludable de verduras, frutas, cereales y proteínas es todo lo que una madre necesita para nutrirse adecuadamente y producir leche. El calcio se puede obtener de una gran variedad de fuentes no relacionadas con los lácteos, como las verduras verdes, semillas, frutos secos y pescados como la sardina y el salmón con espina. Ningún otro mamífero toma leche para producir leche.

Behan, E. Eat Well, Lose Weight While Breastfeeding, Nueva York: Villard Books, 1992; 145-46
Mohrbacher, N., Stock, J., Breastfeeding Answer Book, Schaumburg, Illinois: LLLI, 1997;377, 379


Mito 13: Chupar sin el propósito de alimentarse (succión no nutritiva) no tiene base científica.
Realidad: Las madres con experiencia en lactancia aprenden que los patrones de succión y las necesidades de cada niño varían. Aunque que las necesidades de succión de algunos niños se satisfacen primordialmente cuando comen, otros niños requieren más succión al pecho, aun cuando hayan acabado de comer hace unos minutos. Muchos niños también maman cuando tienen miedo, cuando se sienten solos o cuando algo les duele.

Lawrence, R., Breastfeeding: A Guide for the Medical Profession, 4ª ed. St. Louis: Mosby 1994; 432
Riordan, J. y Auerbach, K., Breastfeeding and Human Lactation, Boston y Londres: Jones and Bartlett 1993:96-97


Mito 14: Las madres no deben prestarse a ser el "chupón" de su hijo.
Realidad: Consolar y suplir las necesidades de succión al pecho es el diseño de la naturaleza para madres e hijos. Los chupones (chupetes, bobos, pepes) son un sustituto de la madre cuando ella no está. Otras razones de ofrecer el pecho para apaciguar al niño incluyen un mejor desarrollo oral y facial, la prolongación de la amenorrea, evitar la confusión de succión y estimular una producción adecuada de leche que asegure un índice más elevado de éxito de la lactancia.

American Academy of Pediatrics Policy Statement on Breastfeeding and the Use of Human Milk, Pediatrics 1997: 100(6): 1035-39
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Newman, J., Breastfeeding problems associated with the early introduction of bottles and pacifiers, J Hum Lact 1990; 6(2), 59-63


Mito 15: La confusión tetina-pezón no existe.
Realidad: La alimentación al pecho y la alimentación por biberón requieren diferentes técnicas orales y motrices. Las tetinas artificiales proveen una especie de "sobreestimulación" en la que los niños pueden fijarse y preferir al pezón, más suave. Como resultado, algunos bebés desarrollan la confusión de succión y usan técnicas no adecuadas para mamar al pecho cuando se les ha ofrecido biberón y pecho.

Blas, E., Behavioral and physiological consequences of suckling in rat and human newborns, Acta Paediatr Suppl 1994; 397:71-76
Mohrbacher, N., Stock, J., Breastfeeding Answer Book, Schaumburg, Illinois: LLLI, 1997;82-87
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Nipple Confusion: Overcoming and Avoiding this Problem, LLLI, 1992, Publication No. 32.


Mito 16: La lactancia frecuente puede dar lugar a la depresión postparto. Realidad: Se cree que la causa de la depresión postparto es debida a las hormonas fluctuantes que se presentan después del nacimiento del niño y que puede agudizarse por la fatiga y por la falta de apoyo social. Sin embargo, se da en mujeres con problemas anteriores al embarazo.

Astbury, J. et al., Birth events, birth experiences, and social differences in postnatal depression, Aust J Public Health 1994; 18 (2): 176-84
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Lawrence, R., Breastfeeding: A Guide for the Medical Profession, 4ª ed. St. Louis: Mosby 1994; 191-92

Mito 17: Alimentar al niño a demanda no facilita el vínculo maternal.
Realidad: Responder de forma sensible a las señales del niño une a la madre con su hijo de tal forma que se sincronizan, lo cual crea un vínculo mayor.

Ainsworth, M., Infant-mother attachment, Am Psych 1979; 34(10):932-37
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Mito 18: Las madres que miman a sus hijos demasiado y los llevan demasiado en brazos los malcrían.
Realidad: Los niños a quienes se lleva en brazos a menudo lloran menos horas al día y muestran mayores rasgos de seguridad al crecer.

Anisfeld, E. et al., Does infant carring promote attachment? An experimental study of the effects of increased physical contact on the development of attachment, Child Dev 1990; 61:1617-27
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Heller, S., The Vital Touch: How Intimate Contact with Your Baby Leads to Happier, Healthier Development, Nueva York: Henry Holt, 1997; 41-53, 204-21
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Mito 19: Es importante que los demás miembros de la familia alimenten al niño para que también ellos desarrollen un vínculo.
Realidad: Alimentar al niño no es la única forma con la que los demás miembros de la familia pueden acercarse al niño. Cargar, acariciar, bañar y jugar con el bebé son muy importantes para su crecimiento y desarrollo, así como para su vínculo con los demás.

Heller, S., The Vital Touch: How Intimate Contact with Your Baby Leads to Happier, Healthier Development, Nueva York: Henry Holt, 1997; 60-61

Mito 20: El hecho de que sea el niño quien dirija su alimentación (con la lactancia a demanda) tiene un efecto negativo sobre la relación de la pareja.
Realidad: Los padres maduros se dan cuenta de que las necesidades del recién nacido son muy intensas, pero que también disminuyen con el tiempo. De hecho, el trabajo de equipo que se realiza al cuidar de un recién nacido puede unir a la pareja conforme aprenden a ser padres juntos.

Bocar, D., Moore, K., Acquiring the parental role: a theoretical perspective, LLLI Lactation Consultant Series, Unit 16. Garden City Park, Nueva York: Avery, 1987
Sears, W., Becoming a Father, Schaumburg, Illinois: LLLI, 1986; 29-50, 119-29

Mito 21: Algunos niños son alérgicos a la leche materna.
Realidad: La leche materna es la sustancia más natural y fisiológica que el niño puede ingerir. Si el bebé muestra señas de sensibilidad relacionadas con la alimentación, en general se deben a alguna proteína ajena que ha logrado entrar a la leche materna, y no a la leche materna en sí. Esto se remedia fácilmente eliminando el alimento ofensivo de la dieta materna durante un tiempo.

Hudson, I. et. al., A low allergen diet is a significant intervention in infantile colic: results of a community-based study, J Allergy Clin Immunol 1995; 96:886-92
Mohrbacher, N., Stock, J., Breastfeeding Answer Book, Schaumburg, Illinois: LLLI, 1997;97-99
Salmon, M., Breast Milk: Nature's Perfect Fórmula, Demarest, Nueva Jersey: Techkits, 1994;32-3

Mito 22: La lactancia demasiado frecuente causa obesidad cuando el niño crece. Realidad: Los estudios científicos demuestran que los niños amamantados que autocontrolan sus patrones alimenticios y la cantidad que ingieren tienden a consumir la cantidad de leche adecuada para su propio cuerpo. Es la alimentación con biberón y la introducción precoz de alimentos complementarios la causa de que se vean afectados de obesidad al crecer, no la lactancia natural.

Dewey, K., Lonnerdal, B., Infant self-regulation of breastmilk intake, Acta Paediatr Scand 1986; 75:893-98
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Stuart-Macadam, P., Dettwyler, K., Breastfeeding: Biocultural Perspectives, Hawthorne, Nueva York: Aldine de Gruyter, 1995; 192
Woolridge, M. Returning control of feeding to the infant, Paper presented at the LLL of Texas Area Conference, Houston, Tejas, EE.UU., julio 42-26, 1992.

Mito 23: Dar el pecho mientras el niño está recostado causa infecciones de oído. Realidad: Dado que la leche materna es un fluido vivo y lleno de anticuerpos e inmunoglobulinas, el bebé lactante tiene menor probabilidad de desarrollar infecciones de oído, independientemente de la postura que utilice.

Anainsson, G. et al., A prospective cohort study on breastfeeding and otitis media in Swedish infants, Pediatr Infect Dis J 1994: 13:183-88
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Mito 24: La Lactancia prolongada más allá de los 12 meses del niño carece de valor, ya que la calidad de la leche materna empieza a deteriorarse a partir de los seis meses de vida.
Realidad: La composición de la leche materna cambia de acuerdo con las necesidades del niño conforme éste madura. Aun cuando el niño ya es capaz de recibir otro tipo de alimentos, la leche materna es su fuente primordial de nutrición durante los primeros 12 meses. Se convierte en complemento de los alimentos al segundo año de vida. Además, el sistema inmunológico del niño tarda entre dos y seis años en madurar. La leche materna continúa complementando y ayudando al sistema inmune mientras el niño la siga tomando.

American Academy of Pediatrics Policy Statement on Breastfeeding and the Use of Human Milk, Pediatrics 1997: 100(6): 1035-39
Goldman, A., Immunologic components in human milk during the second year of lactation, Acta Paediatr Scand 1983; 72:461-62
Gulick, E., The effects of breastfeeding on toddler health, Ped Nursing 1986; 12:51-54
Innocenti Declaration on the protection, promotion and support of breastfeeding, Ecology of Food and Nutrition 1991; 26:271-73
Mohrbacher, N., Stock, J., Breastfeeding Answer Book, Schaumburg, Illinois: LLLI, 1997;164-68
Saarien, U., Prolonged breastfeeding as prophylaxsis for recurrent otitis media, Acta Paediatr Scand 1982; 71:567-71

Lisa Marasco Leaven. La Liga de la Leche
Traduccion por Norma Escobar y Yanet Olivares de Saiz.

viernes, 15 de julio de 2011

Tu hijo es buena persona


Hoy os acercamos un extracto del libro "Besame mucho" del pediatra Carlos González, sobre una serie de virtudes que muchas veces no sabemos ver en nuestros hijos. Es un texto un poco largo pero que seguro se os hace corto. Que lo disfruteis.


Cuando una esposa afirma que su marido es muy bueno, probablemente es un hombre cariñoso, trabajador, paciente, amable... En cambio, si una madre exclama "mi hijo es muy bueno", casi siempre quiere decir que se pasa el día durmiendo, o mejor que "no hace más que comer y dormir" (a un marido que se comportase así le llamaríamos holgazán). Los nuevos padres oirán docenas de veces (y pronto repetirán) el chiste fácil: "¡Qué monos son... cuando duermen!"
Y así los estantes de las librerías, las páginas de las revistas, las ondas de la radio, se llenan de "problemas de la infancia": problemas de sueño, problemas de alimentación, problemas de conducta, problemas en la escuela, problemas con los hermanos... Se diría que cualquier cosa que haga un niño cuando está despierto ha de ser un problema.
Nadie nos dice que nuestros hijos, incluso despiertos (sobre todo despiertos), son gente maravillosa; y corremos el riesgo de olvidarlo. Aún peor, con frecuencia llamamos "problemas", precisamente, a sus virtudes.

Tu hijo es generoso
Marta juega en la arena con su cubo verde, su pala roja y su caballito. Un niño un poco más pequeño se acerca vacilante, se sienta a su lado y, sin mediar palabra (no parece que sepa muchas) se apodera del caballito, momentáneamente desatendido. A los pocos minutos, Marta decide que en realidad el caballito es mucho más divertido que el cubo, y lo recupera de forma expeditiva. Ni corto ni perezoso, el otro niño se pone a jugar con el cubo y la pala. Marta le espía por el rabillo del ojo, y comienza a preguntarse si su decisión habrá sido la correcta. ¡El cubo parece ahora tan divertido!
Tal vez la mamá de Marta piense que su hija "no sabe compartir". Pero recuerde que el caballito y el cubo son las más preciadas posesiones de Marta, digamos como para usted el coche. Y unos minutos son para ella una eternidad. Imagine ahora que baja usted de su coche, y un desconocido, sin mediar palabra, sube y se lo lleva. ¿Cuántos segundos tardaría usted en empezar a gritar y a llamar a la policía? Nuestros hijos, no le quepa duda, son mucho más generosos con sus cosas que nosotros con las nuestras.

Tu hijo es desinteresado
Sergio acaba de mamar; no tiene frío, no tiene calor, no tiene sed, no le duele nada... pero sigue llorando. Y ahora, ¿qué más quiere?
La quiere a usted. No la quiere por la comida, ni por el calor, ni por el agua. La quiere por sí misma, como persona. ¿Preferiría acaso que su hijo la llamase sólo cuando necesitase algo, y luego "si te he visto no me acuerdo"? ¿Preferiría que su hijo la llamase sólo por interés?
El amor de un niño hacia sus padres es gratuito, incondicional, inquebrantable. No hace falta ganarlo, ni mantenerlo, ni merecerlo. No hay amor más puro. El doctor Bowlby, un eminente psiquiatra que estudió los problemas de los delincuentes juveniles y de los niños abandonados, observó que incluso los niños maltratados siguen queriendo a sus padres.
Un amor tan grande a veces nos asusta. Tememos involucrarnos. Nadie duda en acudir de inmediato cuando su hijo dice "hambre", "agua", "susto", "pupa"; pero a veces nos creemos en el derecho, incluso en la obligación, de hacer oídos sordos cuando sólo dice "mamá". Así, muchos niños se ven obligados a pedir cosas que no necesitan: infinitos vasos de agua, abrir la puerta, cerrar la puerta, bajar la persiana, subir la persiana, encender la luz, mirar debajo de la cama para comprobar que no hay ningún monstruo... Se ven obligados porque, si se limitan a decir la pura verdad: "papá, mamá, venid, os necesito", no vamos. ¿Quién le toma el pelo a quién?

Tu hijo es valiente
Está usted haciendo unas gestiones en el banco y entra un individuo con un pasamontañas y una pistola. "¡Silencio! ¡Al suelo! ¡Las manos en la nuca!" Y usted, sin rechistar, se tira al suelo y se pone las manos en la nuca. ¿Cree que un niño de tres años lo haría? Ninguna amenaza, ninguna violencia, pueden obligar a un niño a hacer lo que no quiere. Y mucho menos a dejar de llorar cuando está llorando. Todo lo contrario, a cada nuevo grito, a cada bofetón, el niño llorará más fuerte.
Miles de niños reciben cada año palizas y malos tratos en nuestro país. "Lloraba y lloraba, no había manera de hacerlo callar" es una explicación frecuente en estos casos. Es la consecuencia trágica e inesperada de un comportamiento normal: los niños no huyen cuando sus padres se enfadan, sino que se acercan más a ellos, les piden más brazos y más atención. Lo que hace que algunos padres se enfaden más todavía. Si que huyen los niños, en cambio, de un desconocido que les amenaza.
Los animales no se enfadan con sus hijos, ni les riñen. Todos los motivos para gritarles: sacar malas notas, no recoger la habitación, ensuciar las paredes, romper un cristal, decir mentiras... son exclusivos de nuestra especie, de nuestra civilización. Hace sólo 10.000 años había muy pocas posibilidades de reñir a los hijos. Por eso, en la naturaleza, los padres sólo gritan a sus hijos para advertirles de que hay un peligro. Y por eso la conducta instintiva e inmediata de los niños es correr hacia el padre o la madre que gritan, buscar refugio en sus brazos, con tanta mayor intensidad cuanto más enfadados están los progenitores.

Tu hijo sabe perdonar
Silvia ha tenido una rabieta impresionante. No se quería bañar. Luchaba, se revolvía, era imposible sacarle el jersey por la cabeza (¿por qué harán esos cuellos tan estrechos?). Finalmente, su madre la deja por imposible. Ya la bañaremos mañana, que mi marido vuelve antes a casa; a ver si entre los dos...
Tan pronto como desaparece la amenaza del baño, tras sorber los últimos mocos y dar unos hipidos en brazos de mamá, Silvia está como nueva. Salta, corre, ríe, parece incluso que se esfuerce por caer simpática. El cambio es tan brusco que coge por sorpresa a su madre, que todavía estará enfadada durante unas horas. "¿Será posible?" "Mírala, no le pasa nada, era todo cuento".
No, no era cuento. Silvia estaba mucho más enfadada que su madre; pero también sabe perdonar más rápidamente. Silvia no es rencorosa. Cuando Papá llegue a casa, ¿cuál de las dos se chivará? ("Mamá se ha estado portando mal..."). El perdón de los niños es amplio, profundo, inmediato, leal.

Tu hijo sabe ceder
Jordi duerme en la habitación que sus padres le han asignado, en la cama que sus padres le han comprado, con el pijama y las sábanas que sus padres han elegido. Se levanta cuando le llaman, se pone la ropa que le indican, desayuna lo que le dan (o no desayuna), se pone el abrigo, se deja abrochar y subir la capucha porque su madre tiene frío y se va al cole que sus padres han escogido, para llegar a la hora fijada por la dirección del centro. Una vez allí, escucha cuando le hablan, habla cuando le preguntan, sale al patio cuando le indican, dibuja cuando se lo ordenan, canta cuando hay que cantar. Cuando sea la hora (es decir, cuando la maestra le diga que ya es la hora) vendrán a recogerle, para comer algo que otros han comprado y cocinado, sentado en una silla que ya estaba allí antes de que él naciera.
Por el camino, al pasar ante el quiosco, pide un "Tontanchante", "la tontería que se engancha y es un poco repugnante", y que todos los de su clase tienen ya. "Vamos, Jordi, que tenemos prisa. ¿No ves que eso es una birria?" "¡Yo quiero un Totanchante, yo quiero, yo quiero...!" Ya tenemos crisis.
Mamá está confusa. Lo de menos son los 3 euros que cuesta la porquería ésta. Pero ya ha dicho que no. ¿No será malo dar marcha atrás? ¿Puede permitir que Jordi se salga con la suya? ¿No dicen todos los libros, todos los expertos, que es necesario mantener la disciplina, que los niños han de aprender a tolerar las frustraciones, que tenemos que ponerles límites para que no se sientan perdidos e infelices? Claro, claro, que no se salga siempre con la suya. Si le compra ese Tontachante, señora, su hijo comenzará una carrera criminal que le llevará al reformatorio, a la droga y al suicidio.
Seamos serios, por favor. Los niños viven en un mundo hecho por los adultos a la medida de los adultos. Pasamos el día y parte de la noche tomando decisiones por ellos, moldeando sus vidas, imponiéndoles nuestros criterios. Y a casi todo obedecen sin rechistar, con una sonrisa en los labios, sin ni siquiera plantearse si existen alternativas. Somos nosotros los que nos "salimos con la nuestra" cien veces al día, son ellos los que ceden. Tan acostumbrados estamos a su sumisión que nos sorprende, y a veces nos asusta, el más mínimo gesto de independencia. Salirse de vez en cuando con la suya no sólo no les va hacer ningún daño, sino que probablemente es una experiencia imprescindible para su desarrollo.

Tu hijo es sincero
¡Cómo nos gustaría tener un hijo mentiroso! Que nunca dijera en público "¿Por qué esa señora es calva?" o ¿Por qué ese señor es negro?" Que contestase "Sí" cuando le preguntamos si quiere irse a la cama, en vez de contestar "Sí" a nuestra retórica pregunta "¿Pero tú crees que se pueden dejar todos los juguetes tirados de esta manera?"
Pero no lo tenemos. A los niños pequeños les gusta decir la verdad. Cuesta años quitarles ese "feo vicio". Y, entre tanto, en este mundo de engaño y disimulo, es fácil confundir su sinceridad con desafío o tozudez.

Tu hijo es un buen hermano
Imagínese que su esposa llega un día a casa con un guapo mozo, más joven que usted, y le dice: "Mira, Manolo, este es Luis, mi segundo marido. A partir de ahora viviremos los tres juntos, y seremos muy felices. Espero que sabrás compartir con él tu ordenador y tu máquina de afeitar. Como en la cama de matrimonio no cabemos los tres, tú, que eres el mayor, tendrás ahora una habitación para ti sólito. Pero te seguiré queriendo igual". ¿No le parece que estaría "un poquito" celoso? Pues un niño depende de sus padres mucho más que un marido de su esposa, y por tanto la llegada de un competidor representa una amenaza mucho más grande. Amenaza que, aunque a veces abrazan tan fuerte a su hermanito que le dejan sin aire, hay que admitir que los niños se toman con notable ecuanimidad.

Tu hijo no tiene prejuicios
Observe a su hijo en el parque. ¿Alguna vez se ha negado a jugar con otro niño porque es negro, o chino, o gitano, o porque su ropa no es de marca o tiene un cochecito viejo y gastado? ¿Alguna vez le oyó decir "vienen en pateras y nos quitan los columpios a los españoles"? Tardaremos aún muchos años en enseñarles esas y otras lindezas.

Tu hijo es comprensivo
Conozco a una familia con varios hijos. El mayor sufre un retraso mental grave. No habla, no se mueve de su silla. Durante años, tuvo la desagradable costumbre de agarrar del pelo a todo aquél, niño o adulto, que se pusiera a su alcance, y estirar con fuerza. Era conmovedor ver a sus hermanitos, con apenas dos o tres años, quedar atrapados por el pelo, y sin gritar siquiera, con apenas un leve quejido, esperar pacientemente a que un adulto viniera a liberarlos. Una paciencia que no mostraban, ciertamente, con otros niños. Eran claramente capaces de entender que su hermano no era responsable de sus actos.

Si se fija, observará estas y muchas otras cualidades en sus hijos. Esfuércese en descubrirlas, anótelas si es preciso, coméntelas con otros familiares, recuérdeselas a su hijo dentro de unos años ("De pequeño eras tan madrugador, siempre te despertabas antes de las seis...") La educación no consiste en corregir vicios, sino en desarrollar virtudes. En potenciarlas con nuestro reconocimiento y con nuestro ejemplo.

La semilla del bien
Observando el comportamiento de niños de uno a tres años en una guardería, unos psicólogos pudieron comprobar que, cuando uno lloraba, los otros espontáneamente acudían a consolarle. Pero aquellos niños que habían sufrido palizas y malos tratos hacían todo lo contrario: reñían y golpeaban al que lloraba. A tan temprana edad, los niños maltratados se peleaban el doble que los otros, y agredían a otros niños sin motivo ni provocación aparente, una violencia gratuita que nunca se observaba en niños criados con cariño.
Oirá decir que la delincuencia juvenil o la violencia en las escuelas nacen de la "falta de disciplina", que se hubieran evitado con "una bofetada a tiempo". Eso son tonterías. El problema no es falta de disciplina, sino de cariño y atención, y no hay ningún tiempo "adecuado" para una bofetada. Ofrézcale a su hijo un abrazo a tiempo. Miles de ellos. Es lo que de verdad necesita.
Dr. Carlos González, pediatra. Extractado de Bésame mucho